Meditación luctuosa en forma narrativa

La industria minera peruana lamenta la reciente pérdida de Edwin Colque Calisaya, un destacado ingeniero de minas cuyo fallecimiento, ocurrido el pasado 22 de abril en un accidente aún bajo investigación, ha generado consternación. Su trayectoria profesional, marcada por la perseverancia y el compromiso, lo convirtió en un referente para muchos dentro del sector. La difusión de imágenes del suceso ha provocado indignación por la falta de sensibilidad hacia su familia y allegados, resaltando la necesidad de un tratamiento mediático más respetuoso en estos casos.

Según la investigación publicada por El Comercio, la semblanza de Colque Calisaya destaca sus cualidades humanas y profesionales, ofreciendo una perspectiva más completa de su vida y logros.

Nacido en Moquegua, Colque Calisaya forjó una sólida relación con su esposa, Nancy, que se extendió por 27 años. Su vocación por la minería surgió tras un intento fallido de ingresar a Ingeniería Civil en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa. Optó entonces por Ingeniería de Minas en la Universidad Nacional Jorge Basadre de Tacna, donde una visita a un campamento minero selló su destino. Esta elección, inicialmente concebida como un plan B, se transformó en una pasión que lo acompañaría a lo largo de su carrera.

Su destacada participación en una convención minera organizada por el Instituto de Ingenieros de Minas (IIMP), donde obtuvo el primer lugar en un concurso universitario, marcó un punto de inflexión en su trayectoria. Su esposa recordó que la monografía ganadora, escrita a mano, demostró que la calidad del contenido supera las herramientas utilizadas. Este logro impulsó su reconocimiento dentro del sector y le abrió puertas a futuras oportunidades.

Tras sus inicios como practicante en Minera Yanacocha, donde su contrato fue renovado por tres años consecutivos, Colque Calisaya buscó ampliar sus horizontes profesionales en la minería a tajo abierto de Chile. Esta experiencia le permitió conocer operaciones mineras en Canadá y Estados Unidos, enriqueciendo su visión y conocimientos del sector. Su espíritu inquieto lo llevó a explorar diferentes enfoques y tecnologías en la industria extractiva.

Su regreso a Minera Yanacocha marcó un ascenso constante dentro de la organización, llegando a ocupar la posición número dos. Durante este período, también cursó una Maestría en Gestión Minera, demostrando su compromiso con la formación continua y el perfeccionamiento de sus habilidades. Posteriormente, su paso por Compañía de Minas Buenaventura le permitió demostrar su capacidad para integrar la planificación estratégica a largo plazo con las decisiones operativas del día a día.

Finalmente, aceptó una propuesta de Antamina, donde ocupó los cargos de Gerente de Servicios Técnicos y Gerente Senior de Operaciones. Su liderazgo se caracterizó por la sencillez, la empatía y el compromiso con su equipo de trabajo, cualidades que lo distinguieron como un profesional integral. Su partida deja un vacío en la industria minera y un legado de perseverancia y dedicación. La Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) ha lamentado profundamente su pérdida, reconociendo su valiosa contribución al desarrollo del sector.