Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, ha logrado mitigar el efecto isla de calor y mejorar la calidad del aire mediante la implementación de un ambicioso proyecto de “corredores verdes”. Iniciado en 2016, este proyecto ha transformado la urbe, reduciendo la temperatura en 2°C en toda la ciudad, según datos del gobierno local.
Moisés Castro, un vendedor de frutas en la Avenida Oriental de Medellín, señala que la calidad del aire y la temperatura han mejorado notablemente desde que se revocaron decisiones anteriores de talar árboles en la zona. “Ahora, grandes árboles frutales, arbustos y flores florecen en los alrededores de esta arteria vial”, afirma Castro.
El proyecto, que comenzó con una inversión inicial de US$16.3 millones, ha sembrado más de 120 000 plantas y 12 500 árboles en carreteras y parques. Además, se propuso cultivar otros 2,5 millones de plantas más pequeñas y 880 000 árboles en toda la ciudad para 2021. “La idea era conectar los espacios verdes de la ciudad a través de avenidas y calles llenas de árboles y sombra”, explica Lina Rendón, subsecretaria de recursos renovables de la alcaldía local.
Maurício Correa, investigador en ingeniería ambiental de la Universidad de Antioquia, destaca que los árboles actúan como “barreras verdes” contra las peligrosas partículas PM2,5, contribuyendo significativamente a la mejora de la calidad del aire. “En el proyecto de Medellín se utilizaron especies conocidas por su eficacia en absorber la contaminación, como el árbol de mango”, añade Correa.
En un contexto global de cambio climático y crecientes olas de calor, el proyecto de corredores verdes de Medellín se presenta como un modelo de bajo costo y alta eficacia que otras ciudades podrían considerar replicar. Con el apoyo de la comunidad local y un enfoque sostenible, Medellín demuestra que es posible construir ciudades más resilientes y habitables.




