Durante estos meses de vacaciones, un gran porcentaje de padres de familia tendrían cierto “alivio” en la educación de sus hijos con respecto a los gastos escolares. Sin embargo, se tiene que ahorrar para las “cuotas” de las escuelas estatales que son exigidas permanentemente. En el caso de los particulares, las pensiones mensuales de enseñanza normalmente suben de año a año. En enero y febrero, los padres tienen que hacer malabares para equilibrar presupuestos porque tienen que ahorrar para las matrículas, cuotas diversas, etc., y los ingresos no alcanzan.
De elegir que su hijo estudie en un centro estatal, desde inicios del año, uno debe estar correteando para encontrar una vacante, o valerse de algún amigo del director que le servirá de “vara”. En el caso de vacantes para educación inicial, estas desaparecen como por arte de magia o porque ya antes de fin de año fueron copadas. Si es para la primaria o secundaria no es tan complicado, pues con una colaboración para el colegio se puede conseguir una vacante previo pago de una determinada suma que cobra la APAFA y la dirección, dinero que se utiliza para algunas mejoras de la institución. Si bien es cierto que esta práctica no debería condicionar la matrícula de un alumno, lamentablemente, es bastante común por la desesperación de los padres.
En este punto, el director de la UGEL Huánuco, Hilmer Marchán, recuerda que la educación es gratuita y la norma debe ser acatada. Los padres no deben aceptar ningún condicionamiento ni menos que se ponga en riesgo la escolaridad de los menores. Para supervisar el cumplimiento de las directivas de 2017, los especialistas de esta Unidad Educativa estarán vigilantes del trabajo de los directores y, de darse el caso, deberán ser denunciados.
Lo que se está omitiendo es la supervisión de las “cuotas voluntarias” cuyo manejo debe ser transparente. Los padres deben saber en qué forma y cómo se gastará ese dinero, sin que esto sea considerado por directores o directoras como una ofensa.



