Sorprendente giro: ¿Comederos elevados no siempre benefician a tu mascota? Una nueva evidencia científica de 2024 desafía décadas de práctica, advirtiendo sobre posibles riesgos para 1 de cada 4 perros grandes.
Una reciente revisión científica internacional ha puesto en tela de juicio la arraigada costumbre de elevar los comederos de perros y gatos, una práctica recomendada por más de 30 años. Expertos ahora sugieren un enfoque individualizado, impactando a los dueños de los cerca de 5 millones de perros y 2.5 millones de gatos estimados en hogares peruanos.
Según la investigación publicada por La Vanguardia, esta reevaluación proviene de hallazgos en la prestigiosa revista Veterinary Evidence, que analizó la práctica extendida durante los últimos 20 años en el cuidado animal, ofreciendo una nueva perspectiva crucial para los más de 15 millones de dueños de mascotas en Latinoamérica.
La Recomendación Histórica: Más de 30 Años de Práctica Común con 70% de Adopción
Durante décadas, elevar el comedero de perros y gatos fue una pauta casi universal en clínicas veterinarias y guías de cuidado animal. La lógica detrás de esta recomendación, que ganó fuerza desde los años 90 y fue adoptada por hasta un 70% de cuidadores, era simple: se creía que mejoraba la postura, facilitaba la digestión y, crucialmente, reducía el riesgo de una enfermedad potencialmente mortal en perros de razas grandes, la dilatación-torsión gástrica (DTG). Muchos dueños, especialmente aquellos con perros de más de 25 kilogramos, utilizaban comederos elevados de entre 10 y 25 centímetros de altura, pensando que así sus mascotas tragarían menos aire y comerían con mayor comodidad. También se extendió la idea de que prevenía molestias articulares y cervicales en animales mayores, de 8 a 10 años, prometiendo una mejor calidad de vida.
¿Realmente Prevenían Enfermedades Graves como la Torsión Gástrica?
La creencia popular de que los comederos elevados eran una medida preventiva eficaz contra la dilatación-torsión gástrica, o “vólvulo gástrico”, se mantuvo firme por más de dos décadas. Esta condición, donde el estómago del perro se dilata y gira sobre su eje, puede causar la muerte en cuestión de horas si no se trata urgentemente. Se pensaba que al comer a una altura más natural, los perros reducirían la ingesta de aire, un factor asociado a la DTG. Sin embargo, la evidencia científica más reciente ha comenzado a cuestionar esta conexión directa. ¿Es posible que, lejos de ser una solución universal, esta práctica no solo carezca de beneficios comprobados sino que, en ciertos casos, incluso aumente el riesgo de esta emergencia veterinaria que afecta a 1 de cada 4 perros de razas grandes?
Nuevos Datos Desafían Creencias de Hace Dos Décadas en 12 Estudios Clave
Una exhaustiva revisión científica, publicada en la revista Veterinary Evidence por la autora Louise Anne Buckley en 2024, ha sacudido los cimientos de esta recomendación. El trabajo, titulado “Are Dogs That Are Fed from a Raised Bowl at an Increased Risk of Gastric Dilation Volvulus Compared with Floor-Fed Dogs?”, analizó un conjunto de más de 12 publicaciones científicas existentes para matizar la creencia universal. La conclusión es clara: la evidencia actual no soporta beneficios claros del uso rutinario de comederos elevados en perros sanos. De hecho, la calidad de los datos es limitada y los resultados no son consistentes, lo que obliga a reconsiderar una práctica que ha sido estándar por más de 20 años.
¿Existe un Riesgo Oculto para Nuestros Mejores Amigos?
Lo más sorprendente de la revisión es la sugerencia de una posible asociación entre el uso de comederos elevados y un mayor riesgo de dilatación-torsión gástrica en perros predispuestos. Esta enfermedad, que tiene una tasa de mortalidad que oscila entre el 30% y el 50%, afecta principalmente a razas grandes y de tórax profundo, como el Gran Danés, San Bernardo, Pastor Alemán, Bóxer o Dóberman, que superan los 30 kilogramos de peso. En el Perú, donde estas razas son populares, este hallazgo es crucial. La autora indica que no se puede descartar ese aumento de riesgo en ciertos perfiles, lo que plantea una seria preocupación para dueños que, con la mejor intención, podrían estar exponiendo a sus mascotas a un peligro latente. En Huánuco, donde el acceso a veterinarios especializados puede ser más limitado, la prevención se vuelve aún más vital.
Cirugías Urgentes: Un Costo Superior a los S/2500 en Huánuco por DTG
La dilatación-torsión gástrica no es una enfermedad menor. Es una emergencia veterinaria grave que requiere atención inmediata, a menudo en menos de 2 a 4 horas desde el inicio de los síntomas, para tener alguna posibilidad de supervivencia. Los signos incluyen abdomen hinchado, intentos de vomitar sin éxito, dolor intenso y debilidad. El costo de una cirugía de DTG en Huánuco y otras ciudades del país puede oscilar entre S/2,500 y S/5,000, un gasto significativo e inesperado para muchas familias. Este aspecto financiero subraya la importancia de tomar decisiones informadas sobre el cuidado preventivo, basándose en la ciencia más actualizada para evitar complicaciones tan costosas y dolorosas.
Adaptación Esencial: Desde los 6 Meses hasta la Vejez con Supervisión Veterinaria
Es fundamental aclarar que esta nueva perspectiva no demoniza por completo los comederos elevados. La propia revisión subraya que pueden ser herramientas muy útiles en situaciones concretas y bajo estricta recomendación veterinaria individual. Por ejemplo, en perros o gatos con condiciones específicas como artrosis avanzada, dolor cervical crónico, problemas de movilidad postoperatorios, o limitaciones físicas que dificultan agacharse, elevar el recipiente de comida o agua puede mejorar drásticamente su postura y reducir el malestar al comer. Para mascotas que han superado los 6 u 8 años y empiezan a mostrar signos de estas condiciones, esta adaptación puede ser clave para su bienestar diario, siempre y cuando un profesional lo evalúe y prescriba.
¿Cómo Decidir lo Mejor para la Salud de Tu Mascota en Casa?
Con esta nueva información, la pregunta ya no es si elevar el comedero es universalmente bueno o malo, sino más bien, ¿para qué animal específico resulta beneficioso y cuándo? La evidencia científica actual aboga por un enfoque personalizado. Si tu mascota es sana, joven o de una raza sin predisposición particular a la DTG, mantener el comedero a nivel del suelo es la opción más segura y justificada. Sin embargo, si tienes un perro de raza grande y de tórax profundo, o una mascota con alguna condición médica, la consulta con tu veterinario de confianza en Huánuco es indispensable. Solo un profesional podrá evaluar factores como la raza, tamaño, edad, historial médico y condición corporal para recomendar la altura ideal, o si es mejor evitarla por completo, asegurando el mejor cuidado posible en este 2024 y hacia el futuro.
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