Por: Jacobo Ramírez Mays
Huánuco ha celebrado un aniversario más, y como no sucedía hace muchos años, esta festividad dio mucho de qué hablar. Pero no solo para criticarla, sino también para felicitarla.
Desde esta columna, quiero, en primer lugar, felicitar a la Municipalidad Provincial de Huánuco por empezar, el primer día de celebración del aniversario, con la inauguración del Festival Arte y Cultura y Feria de Libros, que se desarrolló en la Plaza Mayor. Por fin, este lugar ha servido para que pintores muestren su creatividad artística con una infinidad de cuadros relacionados con Huánuco y otros lugares; para que los artesanos exhiban sus trabajos manuales de gran calidad; para que pequeños y grandes empresarios expongan sus productos y para que los huanuqueños y no huanuqueños puedan cambiar la imagen de que Huánuco es un lugar solo de fiesta y pachanga.
De la misma manera, creo que por primera vez en la historia de esta ciudad se ha dado un espacio para que los cultores de las letras de La Ciudad de los Caballeros del León puedan ofrecer y vender sus creaciones poéticas, narrativas, de crítica literaria y otros al público ávido de leer.
En tal sentido, fue bonito encontrarse con Mario Malpartida y Samuel Cárdich en ese espacio, verles ofrecer sus libros, tomarse fotografías con sus cientos de fans-lectores, así como firmar autógrafos como Dios manda.
De la misma manera, he tenido el gusto de observar a Vedoco y a Manuel Nieves Fabián explicando el contenido de sus obras. Así como al tímido Jhonny Ramírez siendo buscado por sus lectores para la adquisición de sus poemarios Neuralgias, Vértigos y Naufragios. De la misma manera, estuvo presente Alvest Valdivia explicando, y casi declamando, los poemas de su libro Caballo Blanco.
Miguel Rivera, por la gran afluencia de gente y por su capacidad de convencimiento, terminó la edición de su libro La niña y el lirio. Por otra parte, estaban Gladis Alcántara junto a Amarilis, tan ocupadas firmando libros que no tenían tiempo ni para beber el agua que la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco nos otorgaba. También, por espacio de dos días, se encontró entre nosotros Mirko Vilca, promocionando principalmente su libro Melgarejo. Helí Leiva, con su obra La esfera mágica y otros cuentos, explicaba a su público lector y amigos la historia del huaracuy y otras más que contiene su libro.
También ha estado Saturnino Pablo Valdivia con su Diccionario quechua de la sierra central del Perú; de cuyo libro, como mal lector que soy, más me ha gustado la parte donde se describe sobre las injurias quechuas, de las cuales les comentaré en otra oportunidad y, casi al final de la feria, se presentó también Alejandro Acosta con su libro Quío y su narrativa oral.
Junto a este desaliñado (interprétese como despeinado), que ofrecía mi reciente libro Cuatro puertas hay abiertas…, estaba mi hermano Luis Mozombite explicando acerca de las cincuenta y seis biografías que contiene su libro Forjadores de la cultura huanuqueña, los ensayos de su libro Apuntes sobre Literatura Peruana y Ars nativa y los trabajos de su reciente poemario Enturbiando el amor.
Con ese gran talento para ofrecer y vender, aunque sea piedras, de mi amigo Isacc Espinoza, el susodicho ofreció (y vendió) sus libros Hombres de papel y Travesuras a media noche, para ser leído, este último, y según sus propias palabras, solo en el día, por ser apto para niños de doce años hasta adultos de noventa y nueve, ya que, en palabras suyas, si lo leían personas de mayor edad podrían correr el riesgo de sufrir un paro cardiaco.
Estoy seguro de que si nuestras autoridades promocionaran más este tipo de eventos, nuestra ciudad y los artistas que tenemos aquí se sentirán orgullosos de sus talentos y seguirían produciendo, buscando satisfacer al público ansioso de cultura.
P.D. Si alguno de ustedes desea adquirir cualquiera de los títulos arriba mencionados, no dude en buscarnos, que los atenderemos con mucha satisfacción.
Las Pampas, 18 de agosto de 2016



