MARÍA OSTOLAZA Y PACO VÍLCHEZ EN LA RESIDENCIA NÓMADE FhE

Por Israel Tolentino

Setiembre se fue, deja el inicio de las lluvias que mucha falta hacen por esta latitud planetaria. La Residencia Nómada FhE concluye su tercer año andando, dibujando, experimentando, conviviendo, despidiendo artistas.

María Ostolaza es poeta de Puerto Rico y Paco Vílchez artista de los Pantanos de Villa, a parte del mar y el arte les une el amor.

Partieron de Lima a Pucallpa, antes de cumplir la hora, el avión les mostraba la extensa serpiente recorriendo la floresta amazónica. La primera camioneta les llevó hasta Puerto Súngaro; la segunda 4 x 4, hasta Codo de Pozuzo, dos llanuras eminentemente amazónicas con pertenencia política a la región de Huánuco. Pasaron cinco horas y, una última camioneta rural, una especie de mixto moderno, les hizo llegar a Pozuzo, eran las 7 pm. Con algunos minutos. Habían viajado solamente en compañía del conductor, así que conversaron un poco sobre este relieve y sus costumbres. Bajaron, nos abrazamos e intercambiaron números de celulares con el conductor, empezamos a andar, fui mostrándoles el pueblito, contándoles brevemente su historia; habiendo andado unas cuadras sonó el celular de Paco, era el dueño de la camioneta que hacía poco les había dejado en el terminal diciendo: olvidé cobrarles los pasajes, nos reímos mirándonos las caras y le dijo que le esperábamos en la plazuelita, frente al arco de bienvenida. En unos minutos pagaban los pasajes y caminamos un poco más y un nuevo transporte, esta vez una moto taxi, nos llevaba a cenar a la pizzería del pueblo.  María y Paco descubrieron encantados el refresco de quito – quito.

La primera noche es el inicio de muchas noches fantásticas en la amazonia alta de Pozuzo, región de Rupa – Rupa (caliente – caliente) donde los platanales brotan como flores ornamentales y los tallos serpenteados de las sandías crecen en los jardines. El calor sofocante invita a guarecerse bajo las ramas de las palmeras, un frondoso árbol o una casa donde preparen quito – quito. El tiempo transcurre entre los frutos de cacao, el movimiento del río y el crecimiento de un cocotero.

María contó más de 24 puentes en todo el trayecto, cada puente atraviesa un río o una quebrada, regresa otra vez la imagen de la serpiente; los puentes se vuelven fantásticos instrumentos mediadores entre la naturaleza y nuestra presencia, sin ellas la relación con este espacio sería imposible, como andar sin pies.

María Ostolaza continúa impresionada con los puentes, esperamos entonces de sus elucubraciones y su estancia, un libro dedicado a ellos o donde se subviertan entre los versos esas horas de caluroso transitar entre los fierros modulares ambientados en el verde arrullo de los ríos y el cielo cálido. Risueña añade que sus emociones en este territorio son semejantes a las de San Juan de Puerto Rico. Imaginemos el mar y completamos el cuadro vuelve a decirnos.

Paco Vílchez camina y hace pausas para fotografiar, “alucina” como dice él, la sucesión de árboles, las aves moviendo las ramas, la vista desde el balcón de su habitación, las flores anaranjadas y amarillas profundas como copos de nieve, las piedras en las orillas, la extensión del valle, los insectos y los puntos rojos de los techos.

Residencia Nómada FhE, cada vez es una experiencia intima, familiar; intimidades compartiendo sus procesos de pensamiento, sus miradas múltiples frente a un mismo motivo, sus lecturas, proyectos, el devenir del arte desde sus localidades, desde sus países, sus compromisos… Recuperar el “aura” de artista, cuando los tiempos confunden y reducen dicha experiencia a términos de comercio fetichista (merchandising) o como en el cuento “El traje nuevo del emperador” las ropas más excelsas y sorprendentes son invisibles a los sentidos.

Hoy podemos arribar en doce horas de Lima a Madrid o en diez horas de Oxapampa a Pucallpa, el nomadismo es innato al ser humano y a su lugar de refugio: nuestro pequeño planeta es una masa de vida vagando entre cuerpos celestes con riesgo a estrellarse de una en un trillón (cifra que nunca deja de crecer). Residencia Nómada FhE, invita cada cierta temporada a creadores y pensadores artísticos a tomar conciencia de esta deriva interestelar donde el “arte” es el remedio connatural (Prusia, octubre 2023).

María Ostolaza (poeta) y Paco Vílchez (artista visual) en Puerto Súngaro.

Noche familiar en Residencia Nómada FhE.

Centro poblado de Prusia.