Por: Trebor Barzola E.
Cuatro años se van cumplir desde que la importante maratón pasqueña fue distorsionada y deformada antojadizamente por los inteligentes funcionarios de la gestión del alcalde Rudy Callupe; estos señores cambiaron la denominación de origen solo porque les dio la real gana. Según la génesis de la maratón pasqueña, nació en 1982 como “Maratón más alta del mundo” “Meseta del Bombón”, tramo Carhuamayo–Cerro de Pasco, con recorrido olímpico de 42.195 km y se convirtió en el patrimonio deportivo de los pasqueños; desde su creación fue la primera en el Perú y despertó el interés en participar de deportistas calificados de talla internacional, Así como por los incentivos económicos que retribuyen el esfuerzo y sacrificio de los atletas.
Sin embargo los hombres de Rudy que felizmente ya se van, lo tergiversaron. Desde 2015 se denomina Maratón 42k o K42; lo insólito es que cada año tiene un lema distinto; en 2017 fue: “Yo corro por mi salud”, este año es: “Yo corro por mis costumbres”, o sea que la maratón se organiza por salud y por costumbre, ya no de competencia.




