La protesta social en Juliaca, Puno, cobró fuerza durante el desfile cívico-militar organizado en conmemoración del 98 aniversario de la provincia. Integrantes de la ‘Asociación de Mártires y Víctimas de la Masacre del 9 de enero de 2023’, quienes demandan justicia y reparaciones por la muerte de 18 personas y 20 heridos en las primeras semanas del gobierno de Dina Boluarte, rompieron el cordón policial que resguardaba el evento y realizaron su propia manifestación a ritmo de huayno y con cánticos de protesta contra la inseguridad y el actual gobierno.
El desfile, que contaba con la participación de colectivos ciudadanos, la Policía Nacional del Perú (PNP) y personal del Ejército, transcurría de manera protocolar hasta que el grupo de manifestantes aprovechó el paso del último conjunto de policías frente al estrado oficial para ingresar al perímetro de la Plaza de Armas de Juliaca. Los agentes intentaron mantener la línea, pero los protestantes lograron pasar, realizando una caminata simbólica y pacífica alrededor de la plaza, mientras coreaban consignas como “Siempre de pie y nunca de rodillas”.
Lo más sorprendente fue la reacción del público presente. A pesar de las tensiones y la represión policial vivida meses atrás, los manifestantes fueron recibidos entre aplausos por la mayoría de los asistentes. Incluso, varios ciudadanos se unieron a la protesta, portando banderas whipalas y demostrando solidaridad con las víctimas. Si bien se reportó que una persona lanzó una botella hacia el grupo, el incidente fue menor y no escaló, manteniéndose el ambiente pacífico.
Este acto de protesta se dio en medio del paro nacional contra la inseguridad ciudadana, que afecta diversas regiones del país, y que se ha convertido en un espacio para canalizar el descontento contra la gestión de Boluarte. En Juliaca, las demandas locales se suman a la exigencia de justicia por las muertes de enero, cuando una serie de manifestaciones en la ciudad fueron reprimidas violentamente, dejando decenas de fallecidos y heridos.
Según un informe de Renato Silva para Infobae, la irrupción en el desfile no fue solo un acto de protesta, sino también un recordatorio de que las heridas sociales en la región de Puno aún están abiertas, y que los ciudadanos no están dispuestos a olvidar ni dejar de exigir respuestas. Al finalizar la marcha improvisada, los manifestantes abandonaron la plaza sin mayores enfrentamientos, mientras la Policía Nacional observaba desde la distancia, evitando una confrontación directa.
El paro nacional sigue afectando diversas regiones del país, en medio de un contexto de creciente inseguridad y malestar social. Las movilizaciones en Puno han sido una de las más emblemáticas debido al fuerte simbolismo que arrastran desde los eventos trágicos de inicios de año.




