Este domingo, en un acto de desafío contra la dictadura de Miguel Díaz-Canel, miles de cubanos inundaron las calles de Santiago de Cuba y Bayamo, exigiendo respuestas frente a la severa crisis energética y de desabastecimiento que azota al país. En respuesta, el régimen cubano cortó las comunicaciones e internet, una táctica recurrente para ocultar al mundo los eventos que se desarrollan en la isla.
Los ciudadanos, pacíficamente, salieron a las calles desde tempranas horas del día, iniciando la movilización en puntos neurálgicos de la ciudad como la Carretera del Morro. Los esfuerzos del gobierno por silenciar las voces disidentes incluyeron el despliegue de fuerzas de seguridad en un intento por contener las protestas, marcadas por cánticos de “corriente y comida” y “Patria y Vida”, este último convertido en el lema de las históricas manifestaciones de 2021.
La crisis se ve exacerbada por los continuos apagones, agravados este fin de semana por la escasez de combustible, vital para el funcionamiento de las termoeléctricas del país. La situación llegó a tal punto que incluso Beatriz Johnson Urrutia, secretaria del Partido Comunista en la provincia, fue rechazada por los manifestantes al intentar apaciguar los ánimos desde el techo de una casa, con la multitud exigiendo no más excusas por parte del gobierno.
La escena en Santiago de Cuba y Bayamo refleja la creciente frustración de los cubanos ante una crisis que parece no tener fin, mientras el gobierno enfrenta la difícil tarea de gestionar la escasez energética sin precedentes que golpea a la isla.




