Nicolás Maduro formalizó su candidatura para las próximas elecciones presidenciales en Venezuela, previstas para el 28 de julio, con un evento masivo ante el Consejo Nacional Electoral (CNE). En un discurso cargado de simbolismo, el actual mandatario, quien busca su tercer mandato consecutivo, prometió victoria en el día que marcaría el 70 aniversario de Hugo Chávez. Llegando al CNE en un vehículo rojo y flanqueado por miles de seguidores del PSUV, Maduro aseguró que representa la “esperanza” y la “continuidad” del proyecto iniciado por Chávez.
Sin embargo, el proceso electoral se ve ensombrecido por la controversia en torno a la postulación de candidatos de la oposición. Corina Yoris, seleccionada por María Corina Machado tras ser vetada para ejercer cargos públicos, enfrenta dificultades para inscribir su candidatura debido a problemas de acceso a la plataforma web del CNE. Con el plazo de postulaciones cerrándose, la situación para la oposición es crítica.
Esta tensión entre el gobierno y la oposición resalta las acusaciones de intentos por parte del CNE de bloquear la competencia y las preocupaciones internacionales sobre la integridad del proceso electoral. Mientras tanto, Maduro denuncia planes de atentado contra su vida, aumentando aún más la polarización en un país profundamente dividido.
La situación plantea interrogantes sobre la democracia en Venezuela y el futuro político del país, con la comunidad internacional observando de cerca el desarrollo de los acontecimientos.




