MADRES, MÁS QUE APELLIDOS

Por Israel Tolentino

Todos sabemos de César Abraham Vallejo Mendoza, pero pocos recordamos, de la mujer que cargó ese engendro genial, la señora María de los Santos Mendoza Gurrionero… El sistema seguro, por otras justificadas razones, ha hecho que poco a poco el apellido materno quede “relegado”, sobrarán teorías al respecto, más el aporte materno en las vidas no tiene parangón, sino adiós Edipo.

Prolongando el festejo del segundo domingo, aparecen tantos personajes para quererlos y otro tanto para la desmemoria; hay muchas mujeres qué no habiendo parido, han llevado a bien y buen término el papel de madre, con tan infinitas historias como son ellas. Para aquellas mujeres que, con sus acciones, ser madre biológica es hoy un tema, para ellas: cariño, respeto y admiración.

Nombres cercanos, muchos de ellos en el panteón nacional, se deben a la mamá, el poeta y artista contemporáneo Jorge Eduardo Eielson, de quien, por su amiga íntima, sé que su apellido materno es Sánchez, ¿Hubiera sido imposible acertar? El amigo de José Carlos Mariátegui La Chira, el primer pintor indigenista, José Sabogal, tuvo por madre a Manuela Diéguez y el último de esa escuela, Pedro Azabache y su madre María Dolores Bustamante. La madre de Fernando de Zsyszlo, María, la hermana de Abraham Valdelomar Pinto y recordar por ellos a María Pinto, madre de los Valdelomar. Ese otro pintor maldito nacional nacido en Puno y querido mucho más cuando el tiempo pasa: Víctor Humareda, hijo de Eudocia Gallegos y César Calvo, hijo de María José Araújo migrante portuguesa; ese otro artista bohemio, fallecido tempranamente llamado Sérvulo Gutiérrez Alarcón hijo de Lucila Alarcón Valverde y Venancio Shinki hijo de Filomena Huamán; Emilio Rodriguez Larraín hijo de Sofía Balta, Milner Cajahuaringa hijo de Felícita García y Pablo Amaringo Shuña, Jorge Piqueras Sánchez- Concha…

Poetas entrañables, Vallejo Mendoza, Eielson Sánchez, Watanabe Varas, me llevaron a preguntar por Emilio Adolfo Westphalen, familia de artistas, todos con la poesía en piel, supe que la abuela, entonces me dijeron, la abuela fue Teresa Milano, imagino una mujer fuerte de tierra genovesa. Luego de la herencia del padre, sospecho que es la madre quien traspasa la sensibilidad.

En Huánuco recordemos a los maestros Ricardo Flórez, hijo de María del Carmen Gutiérrez de Quintanilla y; la mamá del recientemente recordado Esteban Pavletich Trujillo, donde la mamá conquista al extranjero venido a buscar su destino en estas lejanas tierras. La madre es la tierra y Trujillo es tan de este suelo como ese espíritu de lucha que Esteban (como el mártir cristiano) enfrentaba a los leones del imperio sin miedo a perder la vida.  Otra forma de querer a la madre es la demostrada por los hermanos Vara Llanos, José y Adalberto, quienes consideraron justo y sonoro unir sus dos apellidos a Varallanos, la madre presente mucho más que un hiato, artista joven como Luis Torres Villar o fallecidos como Herman Braun-Vega y Joaquín López Antay han hecho que el apellido materno determine el sonido del paterno. Artistas como, Antonio Paucar y Eduardo Cervantes y el fallecido Sabino Springett, de quienes nunca hemos tenido curiosidad por saber sus apellidos paternos, sus madres ocupan el primer lugar.

Otros personajes que han sido conquistados por Huánuco: Pablo Macera, de quien el apellido de su madre fue Dall´orso, genial historiador que vino a caminar por estas tierras de la mano de su esposa ambina. Nuestra mítica artista bellasartina Tilsa Tsuchiya, hija de María Luisa Castillo Olórtegui, quien, vivió en Huánuco una temporada y nació acá su primer hijo (la primera información sobre esto la contó un amigo) ella, el mito viviente contempló con nuestros abuelos este cielo que nos cobija en sus brazos; así también José María Arguedas Altamirano y Javier Heraud Pérez- Tellería, de quienes, sus madres se llamaron Victoria y cruzaron el Calicanto.

Oswaldo Sagástegui Córdoba quien, siempre que es preguntado sobre su origen, Huánuco aparece en primer plano y mamá Clementina es madre de él como de Mariano, talentoso dibujante o Alberto Quintanilla, hijo de María Jesús del Mar. La progenitora del pintor Gerardo Chávez, la mamá Rosa Estela López, madre de muchos hijos. Paco Vílchez Cotrina, amigo con quien compartimos lugares primigenios. La madre huanuqueña Ana María Prado Montero nos ha dado a Rocío Rodrigo, silenciosa artista contemporánea tejiendo con los caminos de hilo, vínculos con la tierra de su mamá. Cuántas veces olvidamos que más de la mitad de lo que somos, es hechura materna, como Rocío, Lucy Angulo, artista que recuerda con cariño sus primeros cinco años viviendo en el jr. Dámasso Beraún, cercana a la iglesia San Cristóbal, ella, un pilar en la emblemática Escuela Nacional de Bellas Artes, del grupo Huayco, su madre Rosa Edmee Lafosse Sara. Lucy como Rocío saben lo que transmiten las madres, por más que la juventud rebelde nos lleve a otros rumbos, una porción del gen maternal, andará con uno por el resto de las vidas. (Amarilis, mayo 2022). 

                     

Tilsa Tsuchiya Castillo                                                   Rocío Rodrigo Prado.

                     

Emilo Adolfo Westphalen Milano                                      Lucy Angulo Lafosse.