Zoé: la lucha de una niña intoxicada y el abandono del Estado en Cerro de Pasco
Nancy Trujillo Bravo, madre de Zoé, narra con profunda tristeza y desconsuelo el calvario que enfrenta su hija desde los cinco años debido a una intoxicación por metales pesados presuntamente causada por la actividad minera en Cerro de Pasco. En declaraciones, Trujillo Bravo describe cómo su hija, quien nació sin problemas de salud aparentes, comenzó a manifestar síntomas graves cuando tenía apenas cinco años.
“A los cinco años empezaron los dolores de cabeza, el cansancio al caminar, y llegó a vomitar sangre”, recuerda. “Incluso llorar le causaba sangrado, y desde entonces los problemas se hicieron cada vez más complejos”. Aunque en un inicio los médicos la trataron por anemia y pie plano, no hallaban la causa de sus síntomas. Fue en el Hospital del Niño de San Borja, durante una campaña médica de emergencia, donde detectaron que Zoé estaba afectada por altos niveles de plomo, cadmio, mercurio, níquel y otros metales tóxicos.
Trujillo Bravo subraya que estos análisis, realizados tanto en laboratorios nacionales como internacionales, confirmaron la magnitud de la intoxicación, indicando una acumulación peligrosa y dañina de estos metales en el organismo de la niña. “Esta contaminación ha provocado en Zoé un daño irreversible. Las enfermedades que sufre no tienen cura, y día a día sufre las consecuencias”, lamenta la madre.
Actualmente, Zoé de 12 años, es parte de un grupo de 34 niños afectados por esta problemática en Cerro de Pasco, quienes han sido diagnosticados con diversos trastornos relacionados con la exposición a metales pesados. Sin embargo, Trujillo Bravo denuncia que este reconocimiento no se ha traducido en apoyo por parte del Estado peruano. “Formamos parte de este grupo, pero el Estado nos ha abandonado por completo. No he recibido ninguna ayuda. Nunca nos han dado una lata de leche, una vitamina, nada para mi hija. Todo lo he tenido que costear yo, con mi sueldo como profesora y con préstamos bancarios”, explica.
Intoxicación
La madre describe las graves consecuencias de esta intoxicación, no solo para su hija, sino también para muchas otras familias que enfrentan esta crisis en silencio y sin recursos. “Mi hija no es el único caso. Hay niños en Huancayo, Lima y Huánuco que también están postrados en camas, y otros que lamentablemente han fallecido. Son muertes dolorosas, porque los niños mueren en agonía, con daños físicos y emocionales profundos. Los padres ven cómo sus hijos se deterioran sin poder hacer nada”, relata, visiblemente afectada.
Trujillo Bravo también denuncia la falta de cumplimiento de las promesas de las autoridades locales. “El actual alcalde, César Rupay Malpartida, nos dijo que nos apoyaría, que nos escucharía, pero hasta ahora no hemos recibido nada de él. Ni un vaso de agua. Las autoridades solo viajan a Lima a decir que en Cerro de Pasco existen casos de intoxicación, pero no ofrecen soluciones concretas para las familias afectadas”, afirma con indignación.
Con un tono firme y decidido, Trujillo Bravo hace un llamado a las autoridades y a la sociedad peruana para que no ignoren más esta tragedia y para que finalmente brinden el apoyo necesario a las familias de Cerro de Pasco que sufren las consecuencias de la contaminación ambiental.
Dato:
A pesar de su condición, Trujillo Bravo describe a Zoé como un “símbolo de esperanza y lucha”. Aunque sufre diariamente y está actualmente hospitalizada en Huánuco, Zoé se aferra a la vida. “A pesar del diagnóstico, ella sigue luchando y queriendo vivir. Es una niña muy fuerte, un símbolo de esperanza para todos nosotros. Sigue respirando, sigue resistiendo, aunque cada día le cuesta más por las dolencias y el sufrimiento”, expresa su madre. “Es desgarrador verla así, sometida a inyecciones para calmar el dolor, para controlar infecciones, pero Zoé nunca se rinde”.




