LUCY ANGULO: YUYAY PACHAY

Israel Tolentino

Resistir, es el verbo con que se puede entender la vida y obra de Lucy Angulo Lafosse. De nuestra primera conversación queda la imagen de una niña caminando por lo que hoy son las primeras cuadras del jirón Dámaso Beraún. La familia de Lucy es huanuqueña, ella lleva en su memoria la ciudad que alguna vez fue un jardín. “Lucy” es también, el conjunto de huesos de esa criatura denominada “australopithecus afarensis”, esto no tendría relevancia, si en la Lucy de hoy, las conexiones ancestrales no existieran, si sus obras no fueran alucinados ADNs y conocerla no fuera acercarse a una sacerdotisa. Un personaje de este y todos “los tiempos”.

Territorios imaginarios es la traducción de Yuyay Pachay, esta muestra individual que, desde su virtualidad, asienta su constante pesquisa energética. Lucy no es una primeriza en el mundo del arte, por lo mismo, encontrarla pintando, como un eremita, en su alejado taller de Pachacamac, tiene la misteriosa aura que la virtualidad puede darte: ver y no poder tocar. Lucy es parte de lo que se puede considerar espacio sagrado, gran chamana, donde su centro de labor: Pachacamac, es parte por un deseo que sobrepasa al yo personal. Con seguridad, su lugar sagrado, de energías milenarias, antes de las grandes religiones, incubaba para el mundo a este personaje radiante que tenemos hoy.

Alberto Casari, Kike Polanco, Herbert Rodriguez, Lucy Angulo y “La china” Mulánovich

Lucy Angulo, nos regala una forma de ser; su obra no responde a un proyecto, a una moda, a una coyuntura; ella es genuina desde siempre, incluso cuando en su primera juventud estuvo como fundadora de grupos de quiebre como Huayco, Paréntesis … Marcahuasi era su centro de retiro. La pintura como género, sigue ejercitándose ampliamente, uno de los motivos de su invisibilidad es el furor por los nuevos medios, sobre todo el ready made. Épocas donde lo que hace poco era cuestionamiento, hoy es el establishment. Yuyay Pachay, coincide a tres puntos energéticos: Thule (Europa nórdica), Shangri-La (Asia / Himalayas), El Dorado (Perú América del Sur) y Pachacamac (Lima – Perú) “destinos que implican un viaje iniciático o espiritual” que ella siente y continúa, honestidad con su vida, desde irrumpir en los 80s el país violento comparable al de ahora, cuando Lima era el centro hegemónico y timonel del arte y hoy, se iluminan puntos fuera ella, con arcaica e insólita vitalidad.

Lucy es una valiente por valerse de la pintura cuando todas las miradas se forman en la vorágine de inventar discursos y métodos demagógicos, como si estuviera el mundo del arte obligado a tener estrellas como el cielo. El arte de la pintura es una vida de resistencia, donde estar poseída por el color, es la forma primigenia de usar las manos para comunicar lo que el cielo le señala o, para decir al cielo lo que bajo sus pies vive.  

Cosechando las aguas. Acrilico _ lienzo. 2024

Lucy Angulo se conecta con su trabajo y como cuenta ella, pintar es una peregrinación, un viaje en el espacio que el lienzo delimita como un Finis terra. Entonces su lienzo es el mundo, plano o cóncavo según recorra, se sumerja, según el pincel que como un bastón le guía. La artista cierra los ojos y es el aroma de los colores y su irrenunciable seducción la que acarrea recogiendo pasos, caminos, montañas y ríos, profundidades inacabables, donde se desanudan un par de zapatos para seguir andando.

En una entrevista, en Butaca del Fondo de Mario Pozzi-Escot sobre la pregunta del arte en el Perú, responde con una sonrisa… “Es demasiado… Los artistas nuevamente deben volver a su yo, a ser humildes, meterse a sus talleres a cuestionarse, a ser amigos de uno mismo, creo que es lo más importante, ser cómplice de uno mismo…”  Simplicidad con que pone frente al espectador el creciente esnobismo del medio, su voz destapa la tiranía del sistema. Se pueden suprimir a curadores y todo el engranaje del sistema artístico seguiría.

Lucy Angulo Lafosse en su taller en Pachacamac

Seguramente los tiempos no son para percatarse del camino paciencioso de algunos creadores como Lucy Angulo. Hay momentos geográficos donde la individualidad te pierde en la arena y crees que eres costa o en otros momentos eres selva; entonces un pensamiento y sentir erróneo te cruza y no te das cuenta de que, el hombre Latinoamericano está atravesado por el macizo andino y pervive un pacto telúrico a veces árido (costa) y en otras exuberante (amazónico) sin embargo siempre cordillerano.

En la obra de Lucy se confabulan todas las dimensiones como en un Aleph, no hay que alejarse para ver “las pinturas” hay que adentrarse y perderse, un andar donde todas las dimensiones están abolidas. Lucy Angulo Lafosse, es una artista inasible, como Pachacamac, Thule, Shangri-La, El Dorado, y sin quererlo, todos estamos anotados en ese viaje (Pozuzo, octubre 2025).

Sin título. Acrílico _ lienzo. 2024

Alberto Casari, Kike Polanco, Herbert Rodriguez, Lucy Angulo y “La china” Mulánovich.

Cosechando las aguas. Acrilico / lienzo. 2024

Sin título. Acrílico / lienzo. 2024.

Lucy Angulo Lafosse en su taller en Pachacamac.