Trump Ia Arabia Saudita Eau
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Los tratos de Trump sobre chips con Arabia Saudita y EAU provocan división en el gobierno estadounidense

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un campo de batalla geopolítico clave, con las principales potencias mundiales compitiendo por el dominio tecnológico. En este contexto, una reciente visita del expresidente Trump al Medio Oriente ha desatado controversia debido a acuerdos relacionados con la venta de chips avanzados y la construcción de centros de datos de IA en la región.

Según la investigación publicada por The New York Times, durante un viaje de tres días al Medio Oriente, el expresidente Trump y sus emisarios de Silicon Valley lograron transformar a los países del Golfo Pérsico, tradicionalmente considerados como novatos en inteligencia artificial, en actores importantes dentro de este sector. Esto se materializó a través de un acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos (EAU) para la entrega anual de cientos de miles de los chips más avanzados de Nvidia, con el objetivo de construir uno de los centros de datos más grandes del mundo.

Este ambicioso proyecto, que contaría con el respaldo de 5 gigavatios de energía eléctrica, se ubicaría en Abu Dhabi y se convertiría en la instalación de este tipo más grande fuera de los Estados Unidos. La administración Trump argumentó que esta iniciativa beneficiaría a las empresas estadounidenses, permitiéndoles atender a clientes en África, Europa y Asia. Sin embargo, los detalles específicos sobre los chips y las posibles restricciones futuras no fueron revelados en el anuncio oficial.

Además del acuerdo con los EAU, se concretaron multimillonarios contratos para la venta de chips avanzados de Nvidia y AMD a Arabia Saudita. Las negociaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita para un contrato aún mayor en tecnología de IA siguen en curso. Estos movimientos han generado debates dentro y fuera de la Casa Blanca, cuestionando si la administración Trump, impulsada por intereses financieros en la región, está externalizando el futuro de la industria de la IA al Medio Oriente. La compañía emiratí G42, centrada en la inteligencia artificial, sería uno de los principales receptores de esta tecnología.

Las divisiones sobre la política de IA dentro de la administración Trump son evidentes. Figuras clave como David Sacks, “zar de la IA” de la administración, y Sriram Krishnan, asesor principal en políticas de IA, ambos con experiencia en capital de riesgo, lideraron las negociaciones en el Medio Oriente. Personalidades influyentes de la industria, como Sam Altman de OpenAI y Jensen Huang de Nvidia, también participaron en las conversaciones.

Si bien estos defensores de los acuerdos argumentan que fomentarán el crecimiento de las empresas estadounidenses de IA y consolidarán el liderazgo del país en este campo, otros funcionarios y expertos expresan su preocupación por la falta de protecciones adecuadas para evitar que la tecnología beneficie a China. También temen que la concentración de centros de datos en el Medio Oriente pueda desplazar a los Estados Unidos como centro neurálgico de la IA en el futuro. Estas discrepancias reflejan las tensiones inherentes a las políticas de Trump, que oscilan entre el proteccionismo y el impulso a la expansión global de las empresas estadounidenses.

Adicionalmente, se debe considerar que la venta de chips a entidades extranjeras requiere la aprobación del gobierno estadounidense, especialmente cuando existe el riesgo de que esta tecnología pueda ser utilizada para fines militares o por adversarios como China. La administración Biden ya había mostrado reticencias ante la venta de chips a los EAU, precisamente por temor a que estos pudieran superar a los Estados Unidos en el campo de la IA y por las relaciones del gobierno emiratí con China. Otro factor a tener en cuenta es el auge de empresas chinas como Huawei, que están desarrollando sus propios chips de IA, lo que podría llevar a los países del Golfo a buscar alternativas a la tecnología estadounidense si se les niega el acceso a ella.