La habitabilidad submarina ha sido objeto de fascinación y experimentación durante décadas, impulsando innovaciones en diversos campos, desde la biología marina hasta la ingeniería. Recientemente, un audaz experimento en aguas panameñas ha vuelto a colocar este concepto en el punto de mira, desafiando los límites de la resistencia humana y explorando nuevas fronteras para la vida en entornos acuáticos.
Según la investigación publicada por The New York Times, poco antes de que Rüdiger Koch registrara oficialmente el récord mundial Guinness por el período más extenso habitando un entorno fijo bajo el agua, un periodista realizó un viaje en lancha desde Linton Bay Marina, en el centro-norte de Panamá, para visitarlo. Era una tarde cálida de enero, y Koch estaba cerca de completar 120 días trabajando, comiendo, durmiendo, bebiendo y fumando puros en una habitación situada a unos 11 metros de profundidad en el Caribe.
El hábitat de Koch, que abarcaba aproximadamente 28 metros cuadrados, se encontraba dentro de la cámara de flotación submarina que estabiliza una vivienda flotante conocida como SeaPod Alpha Deep. Un guardia de seguridad armado vigilaba la estructura desde la superficie, monitorizando a Koch y previniendo el acceso de “visitantes no deseados”. Tras la llegada de la embarcación del periodista, este fue izado mediante un cable y un sistema de elevación. A continuación, descendió por una escalera de caracol de 63 peldaños hasta la cámara inferior, una travesía que podía generar vértigo debido al balanceo del SeaPod en el mar.
Koch, un ingeniero alemán de 59 años, calvo, con barba blanca y una figura corpulenta, recibió al periodista con entusiasmo. Durante la visita, Koch mostró el entorno, señalando un banco de sardinas que se observaba a través de un ojo de buey. El espacio estaba equipado con una cama, una bicicleta estática, conexión a internet Starlink y un inodoro seco. Un reloj digital en la pared mostraba la cuenta regresiva hacia su objetivo de 120 días, superando el récord anterior de 100 días, establecido en 2023 por Joseph Dituri en Jules’ Undersea Lodge, frente a la costa de Key Largo, Florida.
El ingeniero alemán expresó satisfacción con la experiencia. “Realmente he disfrutado este tiempo”, afirmó Koch con marcado acento alemán, con el rostro teñido de un tono verdoso-azulado debido a la iluminación submarina. “La gente lo entiende completamente mal. Creen que me siento como un prisionero, contando los días. Mi comida es excelente, mi bebida es excelente”. Además, recibía la visita diaria de una persona encargada de la limpieza.
La iniciativa de Koch contó con el respaldo, en parte, de una organización sin fines de lucro con sede en San Francisco llamada Seasteading Institute, que promueve “la vida en islas flotantes ambientalmente regenerativas con cierto grado de autonomía política”. La visión del Instituto, según su presidente, el “seavangelista” Joe Quirk, es crear “sociedades emergentes donde las personas puedan formar el tipo de comunidad que deseen”, un concepto con influencias libertarias donde se podría “votar con su barco”, trasladándose a una comunidad que se alinee con sus ideales. Este proyecto evoca las ideas iniciales del proyecto Atlantis, que desde los años 30 buscaba crear naciones artificiales en aguas internacionales, aunque con un enfoque tecnológico diferente.




