Entre leer y Escribir
Por Livio Álvarez Lázaro
La acepción primera del verbo infinitivo “leer” dice a la letra: “Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.”. Es indudable que esta concepción de la Real Academia Española de la Lengua, refleja un momento inicial y crucial de la habilidad trascendente de la lectura como un acto cognitivo de pasar la vista por un papel impreso; una lectura lineal, clásica y tradicional que forjó muchas de las habilidades intelectuales como la escritura o la fluidez en la expresión oral, fundadas en el libro de papel como formato o artefacto letrado que impulsó dicha actividad. Empero, en la actualidad ¿esta forma de leer seguirá vigente?, ¿el medio o artefacto de lectura seguirá siendo el libro de papel?
En las líneas que a continuación preceden se ensayarán a dar las respuestas a estas interrogantes, y es que efectivamente en la actualidad los diversos avances tecnológicos de la digitalización han llegado a proponernos diversas formas de leer, así como formatos de presentación el texto de lectura en la pantalla de los computadores personales, tabletas o el imprescindible Smartphone o teléfono inteligente que con sus entornos atractivos e interactivos nos han desafiado a replantear la concepción de la lectura. Así lo confirma Carlos Scolari, quien sostiene que “Leer no es lo que era. No leemos como lo hacíamos antes, cuando accedemos a la información principalmente en libros o publicaciones periódicas en el formato impreso. El cambio cultural que estamos atravesando en los últimos años, como fruto de un proceso dialógico entre innovación tecnológica, apropiación y significación cultural de la tecnología, ha influido, entre otras muchas prácticas, en el modo de leer” (Albarello, 2019, p.15).
Este nuevo modo de leer en la pantalla del Smartphone muy común en niños y jóvenes, incluso entre adultos, es una dinámica ágil de multitareas; es decir, mientras se lee un texto de lectura (en PDF, sitios web, plataformas de lectura especializadas como Google Play Libros o Kindle, entre otros), tranquilamente se complementa con un video tutorial o video contenido de YouTube, o viceversa; y para facilitar la presentación temática se recurre a SlideShare u otras plataformas libres de uso. A esta nueva forma audiovisual de leer e interactuar con la información se denomina lectura transmedia, que a decir del experto Francisco Albarello et al. (2019), basado en la propuesta léxica de Henry Jenkins, “(…) La lectura transmedia [es]: un tipo de lectura inclusiva, multimodal, diversa, de todo tipo de textos —escritos, visuales, sonoros, lúdicos— y de soportes, que a su vez se mezcla o híbrida con las prácticas de producción o prosumo del lector” (p.138). De esta forma, actualmente estamos ante un nuevo modo de leer en la pantalla del teléfono celular.
En este contexto, la recurrencia de la lectura transmedia en el Smartphone está conllevando a una nueva forma de aprendizaje denominado Mobile learning o aprendizaje móvil, que es toda forma de aprendizaje a través del teléfono celular. Así, el aprendizaje se da en cualquier momento y lugar, como lo precisa la UNESCO (2013):
Como las personas llevan consigo los dispositivos móviles la mayor parte del tiempo, el aprendizaje puede ocurrir en momentos y lugares que anteriormente no eran propicios para la enseñanza. Por lo general, las aplicaciones de aprendizaje móvil permiten elegir entre unidades didácticas que pueden completarse en unos pocos minutos y otras que exigen una concentración constante durante varias horas. Gracias a esta flexibilidad es posible estudiar durante una pausa larga o durante un corto trayecto en autobús. (p.14)
El desarrollo del aprendizaje móvil ya está en marcha con el Proyecto UNESCO- Fazheng cuyo rasgo central es el carácter inclusivo de los dispositivos móviles a falta de libros en zonas rurales de países pobres.
Sin embargo, es necesario conocer también algunas de las desventajas que conlleva la lectura transmedia; así el equipo de investigación interdisciplinar de Lectura de la Universidad de Valencia en su publicación: La lectura digital en desventaja, llegan a dos conclusiones muy inquietantes: primero, “Al leer en pantalla disminuye nuestra comprensión del texto, sobre todo si se trata de contenido informativo. Esta carencia en la lectura aumenta en las nuevas generaciones.”; segundo, “La lectura digital favorece la distracción, lo que interfiere en las capacidades cognitivas necesarias para leer y comprender; entre ellas, la atención, la concentración y la memorización” (Delgado, 2019, p.28). Si bien es cierto, que la investigación es válida para España, también hay diversos estudios de otros países que sostienen lo contrario, que el hecho de leer en pantalla, si bien es más cansado visualmente, no afecta a la comprensión; por otro lado, sí concordamos, basados con otras fuentes investigativas, que la lectura en pantalla favorece la distracción del lector.
En conclusión, en la actualidad estamos ante una nueva forma audiovisual de leer e interacción dinámica con la información digital a través de las pantallas de los Smartphone u otros artefactos letrados (como las tabletas, PC, etc.). Y a este nuevo fenómeno lector, Albarello lo denominó lectura transmedia que, como expresamos líneas arriba, implica una dinámica ágil de habilidades lectoras de multitarea por parte del lector. En este sentido, la lectura, como sostiene Scolari, ya no es lo que era y la UNESCO, tiene claro este cambio en la educación por ello está impulsando el Proyecto UNESCO-Fazheng para difundir las nuevas políticas educativas mundiales fundados en el Mobile learning, aprendizaje móvil o, en términos sencillos, aprendizaje basado en teléfonos celulares.
Finalmente, ante este suceso trascendental en la lectura, es necesario que los educadores, investigadores y autoridades educativas trabajen fuertemente en políticas educativas regionales y nacionales que conlleven a la formación digital continua, tanto de estudiantes como docentes, centrado en el alfabetismo transmedia. Este tipo de capacitación permitirá que la educación se centre en el escenario real en el que nos encontramos: contexto tecnológico y sociedad de la información influidos por la omnipresencia de Internet. Ahora bien, adicionalmente a ello, es de prioridad necesaria la construcción de plataformas, ecosistemas y aplicaciones de aprendizaje (app, software) a medida de las necesidades de aprendizaje de los estudiantes de cada localidad o región. De cristalizarse ello, estaríamos viviendo el futuro, en el presente sin anhelos y sueños rotos de un espejo llamado educación.




