Un violento ataque contra la pollería Salazar, ubicada en el cruce de las avenidas Universitaria y Marañón, en el distrito limeño de Los Olivos, ha encendido las alarmas sobre la inseguridad en la capital. Según informó Lin Chomba en La República, dos delincuentes a bordo de una motocicleta dispararon cinco veces contra el negocio mientras estaba lleno de clientes, como parte de una amenaza extorsiva en la que exigen el pago de S/50.000.
El ataque, que tuvo lugar a pocas cuadras de la comisaría Laura Caller, no solo buscó intimidar a los propietarios, sino que además fue grabado por los agresores, quienes difundieron las imágenes para demostrar su nivel de organización. Este hecho refleja la preocupante tendencia de extorsiones violentas que afecta a comerciantes en diversos puntos de Lima.
Detalles del ataque y la amenaza
La fachada de la pollería Salazar fue el blanco de cinco disparos realizados por los delincuentes, quienes llegaron al lugar en una motocicleta y huyeron rápidamente tras ejecutar el ataque. Los propietarios del establecimiento indicaron que este acto es una represalia por su negativa a pagar los S/50.000 exigidos por los extorsionadores.
“Estamos aterrorizados. No solo es el daño material, sino el miedo que esto genera en nuestros clientes y trabajadores. No sabemos qué puede pasar si no cumplimos con sus exigencias”, declaró un representante del negocio, bajo condición de anonimato.
El video del ataque, difundido por los mismos delincuentes, muestra cómo ejecutaron el atentado con precisión y rapidez, lo que evidencia un nivel preocupante de planificación.
Reacción de las autoridades y la comunidad
Tras el ataque, agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) llegaron al lugar para realizar las primeras investigaciones. Según fuentes policiales, ya se está revisando el material de cámaras de seguridad cercanas para identificar a los responsables y desarticular la red criminal detrás de este hecho.
Sin embargo, vecinos y comerciantes de la zona han manifestado su indignación ante la creciente inseguridad. “Estamos a pocas cuadras de una comisaría, pero los delincuentes actúan con total impunidad. Necesitamos más patrullaje y medidas efectivas de seguridad”, comentó un residente del sector.
La comunidad ha solicitado una intervención inmediata por parte del Ministerio del Interior, señalando que este tipo de actos violentos genera pérdidas económicas y temor en los emprendedores locales, quienes consideran cerrar sus negocios por temor a represalias.
Extorsiones: un problema en aumento
Los ataques como el sufrido por la pollería Salazar no son casos aislados. En los últimos años, la extorsión se ha convertido en un fenómeno alarmante en Lima y otras ciudades del Perú. Los sectores comerciales, como restaurantes, mercados y pequeñas empresas, son los principales objetivos de estas redes delictivas.
“La modalidad de extorsión se ha sofisticado. Los delincuentes ahora graban sus ataques para aumentar la presión psicológica sobre las víctimas y asegurarse de que cumplan con sus demandas”, señaló un experto en criminología consultado por Infobae.
Según estadísticas policiales, los casos de extorsión han aumentado en un 40% en el último año, con distritos como Los Olivos, San Juan de Lurigancho y Villa El Salvador entre los más afectados.
Impacto en los comerciantes
Los constantes ataques y amenazas han generado un clima de temor que afecta directamente a la economía local. Negocios pequeños y medianos, como la pollería Salazar, enfrentan un dilema entre ceder a las exigencias de los extorsionadores o arriesgarse a sufrir represalias violentas.
“El problema no es solo económico; es una cuestión de seguridad ciudadana. Los comerciantes están desesperados porque sienten que no cuentan con el apoyo necesario para enfrentar esta situación”, afirmó un representante de una asociación de empresarios de Los Olivos.
Medidas urgentes solicitadas
La comunidad de Los Olivos exige acciones concretas por parte de las autoridades para combatir la extorsión y garantizar la seguridad en la zona. Entre las propuestas planteadas se encuentran:
- Aumentar la presencia policial y el patrullaje en zonas comerciales.
- Establecer unidades especializadas en la lucha contra la extorsión.
- Implementar sistemas de alerta temprana para que los comerciantes puedan denunciar amenazas de manera segura.
“Necesitamos un trabajo conjunto entre la policía, el gobierno local y los vecinos. La seguridad no puede seguir siendo un lujo, es una necesidad básica”, agregó un líder vecinal.




