LOS NUEVOS DESAFIOS Y TENDENCIAS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Por: Denesy Palacios Jimenez
“Educar en la igualdad y el respecto es educar contra la violencia”. Benjamín Franklin
Actualmente, las universidades se encuentran ante el desafío de las nuevas exigencias de un mundo globalizado, marcado por una creciente competencia y por la aparición de nuevas necesidades, a las que están obligadas a responder. Necesidades tales como ofrecer una formación que se adapte a las actuales demandas de empleo, nuestros jóvenes egresan y no encuentran campo laboral, la utilización de nuevas tecnologías para optimizar esfuerzos docentes y la generación de nuevas formas de relación interinstitucional, por ejemplo la educación a distancia o las redes virtuales, como nos ofrece CONCYTEC.  La atención a las crecientes demandas de una población con intereses, expectativas y capacidades diversas, implica la formulación de nuevos conceptos y estrategias formativas que superen enfoques convencionales es decir, estrategias innovadoras y democratizadoras que posibiliten el acceso a la formación con equidad y calidad. Y esto tenemos que verlo desde la participación activa de hombres y mujeres preparados, capacitados e infundidos de valores, que puedan contrarrestar el avance vertiginoso de la corrupción, que cada vez avance más y donde la educación se ha convertido en una mercancía, y olvidamos que es un derecho al cual tenemos todos, para neutralizar el sub desarrollo, y lo periférico que avanza a pasos agigantados, donde prima lo material y el enriquecimiento, antes que la calidad.
Esta situación trae aparejada la inclusión en las universidades de una nueva población estudiantil que se agrega a la demanda tradicional de Educación Superior, compuesta por profesionales incorporados al mercado de trabajo, trabajadores con pocos años de escolarización, pues las horas académicas se reducen cada vez más, y adultos mayores que requieren actualización y renovación de sus conocimientos para responder a las exigencias del mundo social y laboral, nos llenamos de doctores y magister fabricados, solo porque cumplen con los pagos, pero no con la capacitación en sí que se requiere para ser competentes.
Las tecnologías de la información y la comunicación a través de la enseñanza virtual nos desafían a reinterpretar esos fines incorporando nuevos modos de aprender y de enseñar, nuevos destinatarios, culturas y nuevos interlocutores, seguimos con enseñanzas de puertas cerradas y netamente teóricas, y la universidad ha perdido la óptica de formar los cuadros políticos que requiere el país y las regiones para gobernar, eso por un lado, y por otro, el conocimiento científico y la tecnología, no son apreciadas, ni producidas, sino que nos limitamos en consumirlas, y no en transformarlas para impulsar el desarrollo de los pueblos y del país en general.
La tecnología con sus variadas aplicaciones en el terreno educativo renueva y acrecienta las posibilidades y permite a las Instituciones de Educación Superior la creación de entornos abiertos que faciliten una gama de opciones y oportunidades para la formación individual y la movilidad social. Saber interpretar estos retos como oportunidades sería una aspiración de toda Instituciones de Educación Superior para llegar a convertirse en una universidad de vanguardia, ya no más remedos de fórmulas o plantillas que nos conducen o conducían a acreditaciones de papel, solo para beneficio de los aportes económicos de calidad, ¿Qué estamos entendiendo por calidad? Lejos está de poner todo nuestro ímpetu y el de toda la comunidad universitaria, en dar la respuesta necesaria para alcanzar los más altos niveles de calidad y excelencia académica e investigativa, y eso solo es medible si hay producción, tecnología, avance científico.
Es decir la transformación de la educación superior por vía de la virtualización parecería ser uno de los caminos que han empezado a recorrer gran parte de las universidades de casi todos los países, sin embargo se le ha dado un uso indebido, por eso es que la actual ley exige postgrados presenciales, sin embargo pensamos que eso no es suficiente, sino que necesitamos que el órgano fiscalizar vea y observe por qué un solo docente puede impartir hasta ocho asignaturas en un doctorado, por qué los ciclos cada vez son más cortos, los asesores de tesis usan una sola plantilla para todo el grupo que a veces varia solo el lugar, y, que en esencia es el mismo trabajo y de investigación netamente básica, y por supuesto cobra por haber asesorado convirtiéndose en un gran negocio lucrativo. Es preciso mencionar que la evolución de la educación virtual en la región ocurre en un marco de tensiones y contradicciones. También es cierto que, a pesar de esta situación, la virtualización de la educación superior continúa creciendo, se vuelve real y la universidad debe convertirse en garante de la calidad, con enfoques de equidad de género, interculturalidad y ambiental.
Por otra parte, permítanme saludar y expresar mi solidaridad, a los trabajadores que tras décadas o varios años han sido sacados, a los colegas de setenta años; denunciar como las actuales autoridades permiten copar los cargos con docentes asociados, y otros cargos muy importantes, sin exigir el mínimo requisito de idoneidad y méritos; esa es la realidad de la UNHEVAL, donde se atropella los derechos y la dignidad de trabajadores y docentes, para hacer sus concursos que ya conocemos, solo vale la incondicionalidad de votos, y repetimos lo que queremos desterrar y por eso ansiábamos una nueva Ley, es precisamente el nepotismo y tráfico de influencias que campean hoy abusivamente, y eso es lo que rechazábamos del ex rector y nuevamente lo vivimos con los famosos fachos. ¿Qué les parece?
Gracias y Buenos días
(*) Profesora Principal FACCCSS UNHEVAL, [email protected]