Denesy Palacios Jiménez
“Nada es tan peligroso como dejar permanecer un largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él a mandarlo, de donde se originan la usurpación y la tiranía” (Simón Bolívar)
Se avecina el Bicentenario de nuestra nación, como República libre e independiente, sin embargo, nos encuentra con los sacudones más grandes de nuestra historia, en su lucha contra el fenómeno que nos ha sumido en la pobreza más grande, no solo económica, sino moral. Exige de todos nosotros, mucha madurez y responsabilidad, y mucha catadura moral para decir basta, basta de corrupción, no debemos dar un ápice de aliento para que se quede más tiempo entre nosotros y ese momento es ahora. Hasta conseguir que la justicia peruana, se enrumbe por donde ser, como poder autónomo; contamos quizá con el peor congreso de todos los tiempos, que con los videos y sus actuaciones nos dicen de lo poco que les interesa cimentar una República democrática, que vele por las grandes mayorías peruanas, sino que con sus actos abren más la brecha de pobreza del mundo rural y urbano.
Se precisa de una educación, que sea la que guíe a nuestros hijos y jóvenes hacia un destino verdadero, que revalore lo grandioso y moral de nuestra gran cultura que nos han legado quienes nos han precedido, me refiero a la Cultura Andina, que con su Ama sua, Ama quella y Ama Llulla, lograron formar el Tahuantinsuyo, que logró extenderse en casi todos los actuales países de América del sur, no precisábamos de tantas normas, pero estas se cumplían a cabalidad.
La república surgió dividida, porque solo favoreció a los herederos españoles nacidos en América o España, y los nuestros siguieron tributando por mucho tiempo, hasta que Ramón Castilla lo abolió, igual pasó con los negros esclavos. Y esta es la gran deuda histórica con las grandes mayorías peruanas, aun somos un país pluricultural y multilingüe, y ahí esta nuestra gran fortaleza.
Por primera vez, vemos a quienes nos han gobernado, cuestionados por sus malos manejos, enriquecimientos ilícitos y peor aun amasando fortunas, que hoy hacen de sus hijos, los dueños de minas y grandes recursos, y recibiendo coimas para favorecer a empresas extranjeras que luego se cobraban, con nuestro dinero dichas coimas, porque exigían adendas en los contratos, para pagos millonarios. Nuestros congresistas, ministros, gobernantes convertidos en los grandes lobistas, de intermediarios, y ahí los tenemos, defendiendo solo sus intereses, montando empresas constructoras y de otra índole, para recibir también dinero con adendas, prueba de ello es que el estado peruano no gana las medidas de arbitraje contra estas empresas, porque hay peruanos que las defienden acosta de enriquecerse y luego fugarse del país. Y nuestros campesinos alto andinos, y nuestros moradores amazónicos muriendo defendiendo el territorio. Y sus muertes quedan invisibilizadas, sin grandes simulacros, ni suntuosos entierros.
Todo estos actos de prisiones preventivas, es porque no queremos más Toledos, ni Hinostroza, que se refugian en el extranjero, y luego es tan difícil traerlos, no porque sean inocentes, sino que encuentran el refugio para escaparse de la justicia peruana, que por primera vez da muestras de independencia política.
Todos los peruanos y peruanas, debemos exigir que continúe esta lucha anticorrupción, sin miramientos de ninguna índole, y ya es tiempo que se paguen las deudas que tienen estos señores para con el Estado peruano, porque ese dinero serviría para cubrir las grandes brechas de presupuestos deficientes para la educación, para la salud, para el seguro social universal de todos los peruanos, porque el Estado peruano sí debe cumplir con indemnizarlos, como es el caso, a los reos que están siendo puestos en libertad, como en el caso de los que se levantaron en armas y generaron el genocidio más grande también de nuestra historia.
En fin, todas las propiedades compradas con el dinero de coimas y los demás enriquecimientos ilícitos deben ser pasados al Estado, para su uso social, ese tipo de leyes debe dar nuestro Congreso, si queda alguna esperanza que harán algo bueno por el Perú.
Y hay que ser humanos y estar unidos, para pedir que esta lucha continúe contra estos malos peruanos, por el bien de nuestra nación, por el engrandecimiento de nuestro país, y porque es momento que los peruanos nos sintamos en igualdad de condiciones; solo la verdad, la justicia y por el respeto irrestricto a quienes se inmolaron para legarlos la patria que tenemos, deben ser quienes nos guíen para entrar en mejor situación en este bicentenario, que cuando se inició nuestra república.



