Los investigadores vieron 150 episodios de Bluey: descubrieron que puede enseñar resiliencia real a los niños

Por: Bradley Smith
La protagonista es Bluey, una perrita animada australiana de seis años que vive en Brisbane y podría ser una de las mejores entrenadoras de resiliencia de la televisión. Sus aventuras han cautivado a familias de todo el mundo.


Pero según nuestro nuevo estudio, Bluey no solo entretiene a los niños, también les muestra cómo afrontar los altibajos de la vida.


¿Por qué es importante la resiliencia?
La resiliencia no es solo “aguantar”. Es la capacidad de enfrentar retos, adaptarse a los contratiempos y recuperarse de las dificultades. Es una parte vital del desarrollo saludable infantil.


La investigación muestra que la resiliencia ayuda a los niños a manejar el estrés, regular emociones, construir mejores relaciones e incluso desempeñarse mejor en la escuela. Sin ella, los niños pueden ser más vulnerables a la ansiedad, depresión y a desarrollar malas habilidades de afrontamiento en la vida adulta.


Hoy, los niños enfrentan desafíos crecientes de salud mental, incluida la ansiedad y la desregulación emocional. Por ejemplo, una encuesta nacional australiana de 2023 encontró que más de uno de cada cuatro estudiantes de primaria, y uno de cada tres de secundaria, reportaron altos niveles de angustia psicológica.


Los estudios muestran que mientras antes apoyemos el desarrollo de la resiliencia, mejor. Las intervenciones tempranas ayudan a construir habilidades saludables antes de que se instauren patrones negativos.


Cómo ayuda la televisión
La narrativa en películas, libros y televisión puede mostrarles a los niños formas de afrontar desafíos: no a través de lecciones, sino modelando conductas como la regulación emocional, la resolución de problemas y la empatía.


Los personajes animales en los relatos también representan oportunidades valiosas de aprendizaje para los niños, que se sienten naturalmente atraídos hacia los animales.


Bluey se emitió por primera vez en 2018. Desde entonces, se ha convertido en el programa infantil más exitoso de Australia, con miles de millones de visualizaciones en todo el mundo. Es conocido por su representación realista de la vida familiar con niños. Sin embargo, hasta ahora nadie había analizado sistemáticamente cómo este, o cualquier otro programa infantil, presenta la resiliencia en pantalla.


Vimos los 150 episodios de Bluey
En nuestro estudio, analizamos todos los episodios de Bluey de las temporadas uno a tres: 150 episodios, equivalentes a 18 horas de aventuras de Bluey, Bingo, Chilli (Mamá), Bandit (Papá) y sus amigos.


En cada episodio, observamos atentamente la trama, los personajes y los temas, identificando momentos en los que un personaje enfrentaba un reto y mostraba una respuesta resiliente.
Para guiar el análisis, utilizamos el Marco de Resiliencia de Grotberg, un modelo reconocido en psicología que divide la resiliencia en tres elementos clave:
1. Yo tengo: Sistemas de apoyo como familia, amigos y modelos a seguir en la comunidad.
2. Yo puedo: Habilidades prácticas de afrontamiento, como resolver problemas, manejar emociones y pedir ayuda.
3. Yo soy: Fortalezas internas como la confianza, el optimismo, la autorregulación emocional y el sentido de autoestima.


“Está fuera de nuestras manos”
Nuestra investigación halló que casi la mitad de los episodios (73 de 150) incluían un mensaje claro de resiliencia, como tema principal o secundario.
Casi dos tercios de los momentos de resiliencia fueron facilitados por un adulto, generalmente la mamá de Bluey. Esto se alinea con la categoría de “Yo tengo”, que subraya cómo los niños obtienen fuerza de los adultos cariñosos cuando las cosas se ponen difíciles.


Por ejemplo, en el episodio “El Show”, Bingo deja caer accidentalmente una bandeja de desayuno y rompe en llanto. Mamá le modela cómo gestionar emociones: “Lloro un poco, me levanto, me sacudo y sigo adelante”. Las investigaciones demuestran que, cuando los cuidadores modelan cómo reconocer el malestar, expresar sentimientos y recuperarse con calma, los niños aprenden gradualmente a manejar sus propias emociones negativas.Más adelante en el episodio, Bingo repite esas mismas palabras cuando las cosas salen mal otra vez.


“Bueno, eso fue divertido”
Bluey y su hermana también demuestran habilidades prácticas de afrontamiento. En el episodio “Keepy Uppy”, el último globo en un juego explota. Las niñas hacen una pausa, lo asimilan y sonríen: “Bueno, eso fue divertido”. En ese momento presenciamos decepción, regulación emocional y reenfoque; el núcleo del “Yo puedo”.


Momentos cotidianos, mensajes poderosos
También vemos personajes superando retos gracias a la fuerza interior. En el episodio “Seesaw”, Pom Pom muestra determinación y confianza en sí misma para llegar a la cima del sube y baja y salvar a sus amigos, un ejemplo de “Yo soy”. Como declara: “Los pomerania son una raza pequeña pero resistente”.
Encontramos que Bluey toca casi todos los elementos clave de la resiliencia: relaciones de confianza, comunicación emocional, resolución de problemas, autorregulación, empatía y más.


En el episodio “Sheepdog”, mamá Chilli les comunica a su familia que necesita “20 minutos” de tiempo a solas. Bluey se preocupa por haber hecho algo mal. Más tarde, durante el juego, Bluey repite suavemente lo que dice su madre a un juguete: “Es mucho trabajo cuidarte. Solo necesito 20 minutos”. Ese simple momento modela el autocuidado, la empatía y la toma de perspectiva. Para los niños, aprender que los adultos también necesitan descansar es un mensaje muy poderoso.


Cómo ver Bluey con tus hijos
Por supuesto, ninguna pantalla puede sustituir una relación real. Pero cuando los padres ven programas como Bluey junto a sus hijos, se convierten en poderosas herramientas de enseñanza.


La próxima vez que tu hijo quiera ver un episodio por décima vez, no te sientas culpable: únete. Cuando los padres también ven, esos momentos se transforman en oportunidades de conversación. Por ejemplo: “¿Qué crees que sintió Bluey?”, “¿Alguna vez te sentiste así?” o “¿Qué harías tú en esa situación?”.
Hablar sobre lo que los niños ven en pantalla puede ayudarles a reflexionar, procesar y desarrollar las habilidades que necesitan para afrontar, adaptarse y crecer.
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