La situación en Yemen se agrava tras el anuncio de represalias por parte de la milicia Houthi, esto después de los intensos bombardeos ordenados por el presidente Trump. Los ataques, dirigidos a posiciones controladas por este grupo, dejaron, según los Houthis, un saldo de al menos 31 fallecidos, generando una fuerte escalada de tensión en la región.
Según la investigación publicada por The New York Times, la milicia, respaldada por Irán, denunció que entre las víctimas de los ataques del sábado hay mujeres y niños. Estos bombardeos representan la acción militar más significativa de Estados Unidos en Oriente Medio desde la llegada de Trump al poder en enero de este año.
Durante más de un año, los Houthis han incrementado su actividad hostil, lanzando ataques contra Israel y amenazando el tráfico marítimo comercial en el Mar Rojo. Estas acciones se justifican como una muestra de solidaridad con Hamas, aliado clave y responsable del ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel, evento que desencadenó la actual guerra en Gaza.
Los ataques aéreos estadounidenses se centraron en áreas de Yemen controladas por los Houthis, incluyendo la capital, Sana, así como las provincias de Saada, al-Bayda, Hajjah y Dhamar, según informes procedentes de canales de medios controlados por los Houthis. Anis al-Asbahi, portavoz del ministerio de Salud gestionado por los Houthis, afirmó que los ataques causaron al menos 31 muertos y 101 heridos, «la mayoría de los cuales eran niños y mujeres».
Es importante señalar que las cifras de víctimas no han podido ser verificadas de forma independiente. Estados Unidos no ha proporcionado estimaciones sobre el número de personas muertas o heridas en los ataques. Esta falta de confirmación independiente añade complejidad a la ya delicada situación y dificulta la evaluación precisa del impacto de los bombardeos.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), publicó un video que mostraba la destrucción de un complejo de edificios en Yemen. CENTCOM declaró que Estados Unidos empleó ataques de precisión para «defender los intereses estadounidenses, disuadir a los enemigos y restablecer la libertad de navegación». La justificación de CENTCOM subraya la postura de Estados Unidos en la región y su determinación por proteger sus intereses estratégicos.
La creciente tensión en la región plantea serias preocupaciones sobre la estabilidad y la seguridad internacional. La escalada del conflicto podría tener consecuencias impredecibles, no solo para Yemen, sino para toda la región de Oriente Medio. La comunidad internacional observa con atención los acontecimientos y busca vías para evitar una mayor desestabilización.



