Los bomberos, conocidos como los “hombres de rojo”, son un pilar fundamental en cualquier sociedad. Su labor va más allá de atender emergencias: arriesgan sus vidas sin esperar nada a cambio, abandonan a sus familias para socorrer a desconocidos. En Huánuco, esta entrega ha sido particularmente evidente ante los recientes incendios forestales y de cerros, muchos de ellos provocados por la ignorancia o descuido de campesinos y habitantes. Lamentablemente, estos héroes trabajan con una voluntad admirable, pero sin el equipo necesario para enfrentar con eficacia estas tragedias.
Un vistazo a la historia nos recuerda a Andrés Fernández Garrido, quien organizó la primera compañía de bomberos de Huánuco, la Compañía de Bomberos Salvador, utilizando sus propios recursos. Con esfuerzo y dedicación, logró obtener lo indispensable: mangueras, escaleras, vehículos y combustible, elementos esenciales para el trabajo de los bomberos. Hoy, sin embargo, esa misma compañía se encuentra en una situación crítica: carece de equipamiento adecuado, y sus miembros acuden a las emergencias prácticamente desprotegidos, armados solo con guantes que ellos mismos han comprado.
Es hora de que tanto la población como las autoridades se unan en un esfuerzo colectivo. Se necesita una iniciativa que permita adquirir los equipos necesarios: vehículos, escaleras telescópicas, mangueras y combustible, entre otros. No solo para enfrentar incendios, sino también para prepararse ante otras posibles emergencias, como inundaciones. En un contexto de cambio climático, Huánuco podría enfrentarse a desbordes de ríos y quebradas. Cuando estos desastres ocurren, son los bomberos quienes están siempre en la primera línea de respuesta, pero sin el equipo adecuado, su capacidad de salvar vidas y proteger bienes está seriamente limitada.
La pregunta es clara: ¿por qué esperar a que las autoridades actúen cuando estas parecen más interesadas en sus campañas políticas y en mantenerse en el poder que en prevenir calamidades? La solución podría estar en la organización comunitaria, como lo hicieron en el pasado. Clubes como Rotary o Los Leones podrían liderar campañas para recaudar fondos destinados a la compra de equipos para los bomberos. Si cada vecino, cada junta vecinal, y cada organización se une en actividades pro-bomberos, Huánuco podría dotar a sus héroes con los recursos necesarios para que sigan salvando vidas.
Los bomberos no solo son quienes apagan incendios, también son los que rescatan a personas en accidentes, quienes enfrentan inundaciones y quienes salvan a nuestras mascotas en momentos de peligro. Ayudarlos no es una opción, es una responsabilidad colectiva.




