Los aranceles de Trump profundizan la brecha entre Estados Unidos y sus aliados.

La imposición de aranceles generalizados por parte del Presidente Trump a los socios comerciales de Estados Unidos ha profundizado la **fractura** con aliados clave y está transformando el orden económico global. Esta medida se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales, exacerbadas por la pandemia de COVID-19 y las interrupciones en las cadenas de suministro globales.

Según la investigación publicada por The New York Times, el plan del Sr. Trump, presentado el miércoles y denominado «recíproco», establecería una serie de aranceles a numerosos países. La Unión Europea enfrentaría aranceles del 20 por ciento, mientras que las imposiciones más severas recaerían sobre naciones asiáticas, afectando tanto a aliados como a adversarios.

Socios estratégicos en materia de seguridad como Japón y Corea del Sur se verían afectados con aranceles del 24 y 26 por ciento, respectivamente. China, por su parte, soportaría un 34 por ciento adicional a los aranceles ya existentes. El anuncio ha generado una onda expansiva de preocupación en los mercados financieros, con caídas significativas en las bolsas de valores asiáticas y europeas.

La reacción de distintos líderes mundiales no se hizo esperar, manifestando un fuerte rechazo a los aranceles, que muchos consideran una ruptura del sistema de comercio global establecido por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Este sistema, basado en acuerdos multilaterales y la reducción de barreras comerciales, ha sido fundamental para el crecimiento económico global durante décadas.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, advirtió en un comunicado emitido el jueves que «la economía mundial sufrirá enormemente». Además, señaló que «la incertidumbre se disparará y desencadenará el auge de un mayor proteccionismo». La Unión Europea ha anunciado que está considerando medidas de represalia en respuesta a los aranceles estadounidenses, lo que podría intensificar aún más las tensiones comerciales.

Mientras que muchos países parecían desconcertados sobre cómo reaccionar, China aprovechó la oportunidad para anotar puntos políticos. Condenó los aranceles como una violación «unilateral» de las normas internacionales, empleando el mismo lenguaje que Washington ha utilizado para criticar los esfuerzos chinos por modificar las fronteras territoriales en los mares de China Oriental y Meridional. Esta respuesta refleja la creciente competencia geopolítica entre Estados Unidos y China.