La imposición de aranceles, una herramienta que el expresidente Trump ha utilizado con frecuencia, vuelve a ser noticia, esta vez impactando directamente al sector automotriz. El anuncio de aranceles del 25% sobre la importación de vehículos y autopartes redefine el panorama para fabricantes y consumidores. Esta medida, que busca, según la administración Trump, fortalecer la industria nacional, podría tener efectos adversos en el bolsillo de los compradores y en la competitividad de las empresas.
Según la investigación publicada por The New York Times, los fabricantes de automóviles enfrentan diversas opciones ante esta nueva política, aunque todas ellas implican costos adicionales que, inevitablemente, se trasladarán al consumidor final.
Ante el nuevo escenario, las empresas automotrices exploran alternativas como trasladar sus líneas de producción desde países como México hacia Estados Unidos. Esta estrategia, aunque generaría empleos en territorio estadounidense, requiere inversiones significativas en infraestructura y capacitación, lo que impactaría en el costo final de los vehículos. Otra opción viable es aumentar la producción en las plantas ya existentes en Estados Unidos, sin embargo, esta alternativa podría no ser suficiente para cubrir la demanda y generar cuellos de botella en la cadena de suministro.
Una tercera estrategia, que algunas compañías podrían considerar, es la de suspender la venta de aquellos modelos importados que generan menores márgenes de ganancia. Esta decisión implicaría una reducción en la oferta de vehículos disponibles para el consumidor y podría limitar las opciones para aquellos compradores que buscan modelos específicos importados.
El impacto en el precio final de los vehículos es una preocupación central. Se estima que el incremento podría oscilar entre los $3,000 dólares para un vehículo fabricado en Estados Unidos y superar los $10,000 dólares para los modelos importados. Estas cifras, que ya son alarmantes, podrían verse agravadas por los aranceles adicionales que el expresidente Trump amenazó con imponer a aquellos países que aplicasen aranceles a los productos estadounidenses, generando una escalada en la guerra comercial.
Expertos en la materia, como Michael Cusumano, profesor de gestión en la MIT Sloan School of Management, advierten sobre las consecuencias negativas de estas políticas. “Va a ser disruptivo y costoso para los consumidores estadounidenses durante varios años”, señaló Cusumano, anticipando un periodo de incertidumbre y alza de precios en el mercado automotor. Es importante recordar que, en 2024, la venta de vehículos nuevos en Estados Unidos superó los 15 millones de unidades, una cifra que podría verse afectada por la imposición de estos aranceles.
A pesar de las esperanzas iniciales de que las amenazas arancelarias fueran simplemente una estrategia de negociación, el expresidente Trump declaró de manera contundente que los aranceles son “100 por ciento” permanentes, disipando cualquier ilusión de un cambio en la política comercial. Esta firmeza en la postura del expresidente Trump plantea un desafío considerable para la industria automotriz y sus consumidores.



