Los aranceles de Trump exacerban los problemas de innovación que Apple arrastra desde hace tiempo.

La innovación tecnológica, pilar fundamental para Apple, se enfrenta a desafíos crecientes. La compañía, que durante años ha liderado el mercado con productos revolucionarios, ahora lidia con cuestionamientos internos sobre su capacidad para generar nuevos éxitos comerciales. Este clima de incertidumbre, exacerbado por factores externos como las políticas arancelarias, amenaza con erosionar la confianza de inversores y consumidores.

Según la investigación publicada por The New York Times, incluso antes de que los aranceles del Presidente Trump amenazaran con desestabilizar la producción de Apple en China, las dificultades de la compañía para crear nuevos productos ya generaban dudas dentro de su sede en Silicon Valley sobre si la empresa había perdido su magia.

Los aranceles, implementados a partir del 2 de abril, impactaron negativamente en la capitalización bursátil de Apple, generando una pérdida de 773 mil millones de dólares en solo cuatro días y comprometiendo su posición como la empresa más valiosa del mundo. Previamente, los inversores ya habían mostrado señales de preocupación, reflejado en una caída del 8% en el precio de sus acciones durante los primeros cuatro meses del año, duplicando el declive del índice S&P 500. Esto revela una creciente desconfianza en la capacidad de Apple para mantener su ritmo de crecimiento y rentabilidad.

En un intento por revertir esta situación, Apple apostó por el lanzamiento del Vision Pro, un visor de realidad virtual, y un sistema de inteligencia artificial denominado Apple Intelligence. Sin embargo, las ventas del visor no alcanzaron las expectativas iniciales, y las funcionalidades clave del sistema de IA fueron postergadas debido a problemas de funcionamiento. Este revés subraya las dificultades que enfrenta la compañía para innovar y materializar proyectos ambiciosos.

Esta situación pone de manifiesto cómo la reputación de innovación, otrora un activo invaluable, se ha convertido en una carga para Apple. La presión por mantener este legado genera ansiedad entre los empleados y frustración entre los clientes. Además, fuentes internas expresan su preocupación por problemas organizacionales que afectan a la empresa, como conflictos internos, políticas de austeridad y la fuga de talento, situaciones que suelen aquejar a grandes corporaciones.

Ha transcurrido una década desde los últimos grandes éxitos comerciales de Apple: el Apple Watch y los AirPods. Sus servicios de suscripción, como Apple TV+ y Fitness+, lanzados en 2019, aún no logran superar a sus competidores en términos de número de suscriptores. La dependencia del iPhone, un producto con 18 años de antigüedad que recibe mejoras incrementales cada año, sigue siendo alta, representando la mitad de sus ventas totales. Estos datos sugieren una falta de diversificación en la cartera de productos de la empresa.

Mientras que las ventas del Vision Pro no han cumplido las expectativas, los problemas con Apple Intelligence expusieron disfuncionalidades dentro de la organización. La demora en el lanzamiento de funciones clave y los problemas de rendimiento del sistema revelan desafíos en la gestión de proyectos y la coordinación interna, lo que impacta negativamente en la capacidad de la compañía para cumplir con sus objetivos de innovación. En el sector tecnológico, el año 2024 fue clave, marcado por la intensificación de la competencia en el desarrollo de IA y la creciente demanda de dispositivos de realidad virtual.