El autoproclamado “día de la liberación” del entonces Presidente Trump, marcado por la imposición generalizada de aranceles a los socios comerciales de Estados Unidos, evoca inevitablemente otro momento histórico donde una economía occidental avanzada erigió barreras proteccionistas a su alrededor. Esta acción, que sacudió los cimientos del comercio global, se asemeja al impacto del Brexit, cuyo efecto desató una reconfiguración económica en Europa.
Según la investigación publicada por The New York Times, la decisión de Trump de aislar a Estados Unidos de la economía global guarda similitudes con la retirada de Gran Bretaña de un bloque comercial europeo, acto que los partidarios del Brexit consideraron una liberación comparable. El reportaje subraya cómo ambas acciones, aunque separadas en el tiempo y el contexto, comparten un hilo conductor en su desafío al orden económico establecido.
El eco del movimiento proteccionista de Trump resonó aún más fuerte, considerando la magnitud de la economía estadounidense y su rol central en el comercio mundial. No obstante, al igual que con el Brexit, las consecuencias finales de esta política permanecieron inciertas. La posibilidad de una marcha atrás por parte de Trump, ya sea por la presión de los mercados o por acuerdos bilaterales, siempre estuvo latente. Es crucial recordar que, en 2018, la balanza comercial de Estados Unidos mostraba un déficit significativo, lo que intensificó las tensiones comerciales con sus principales socios. Este déficit se ubicaba en torno a los 566 mil millones de dólares, según datos del Departamento de Comercio de EE.UU.
Sin embargo, economistas especializados argumentaron que el avance del libre comercio podría ser irreversible, impulsado por beneficios tan sustanciales que el resto del mundo buscaría mantener el sistema en funcionamiento, incluso sin la participación activa de su principal promotor histórico. A pesar de los contratiempos y las críticas expresadas en las acciones de Trump, las barreras comerciales han continuado disminuyendo globalmente. La firma del Acuerdo Transpacífico (TPP) sin Estados Unidos en 2018 y el posterior Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), son ejemplos de cómo otras naciones buscaron mantener la liberalización comercial.
Observadores optimistas señalan que la Unión Europea no se desintegró tras la salida del Reino Unido. De hecho, en el Reino Unido, el debate político se centra cada vez más en cómo fortalecer los vínculos con sus vecinos europeos. No obstante, esta perspectiva de acercamiento surgió solo después de años de incertidumbre y agitación. Los economistas prevén un caos similar en el sistema de comercio global como resultado de la salida, calificada de “teatral”, de la administración Trump. Recordemos que, antes del Brexit, el Reino Unido era uno de los principales impulsores del libre comercio dentro de la Unión Europea, influyendo en políticas y acuerdos comerciales.
“No será el fin del libre comercio, pero sí un retroceso de un libre comercio sin restricciones, que era la dirección en la que parecía avanzar el mundo”, afirmó Eswar S. Prasad, profesor de política comercial en la Universidad de Cornell. “Lógicamente, este sería un momento para que el resto del mundo se uniera para promover el libre comercio entre ellos”, añadió. “La realidad es que cada país actuará por su cuenta.” A pesar de esto, la Organización Mundial del Comercio (OMC) continúa trabajando para facilitar las negociaciones comerciales multilaterales y resolver disputas entre países, aunque su efectividad se ha visto cuestionada en los últimos años.




