Los aranceles de Trump anticipados por el Brexit como ejemplo de autolesión económica

La **economía global** observa con atención las políticas arancelarias implementadas por el expresidente Trump, un fenómeno que en el Reino Unido despierta una mezcla de asombro y un reconocimiento inquietante. La decisión británica de abandonar la Unión Europea en 2016, un acto percibido por muchos como un aislacionismo económico, guarda similitudes sorprendentes con la estrategia actual de Estados Unidos. Casi una década después del referéndum del Brexit, el Reino Unido todavía evalúa las consecuencias económicas de esa decisión, que incluyen una disminución del 4% en su PIB a largo plazo, según la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria del Reino Unido.

Según la investigación publicada por The New York Times, las lecciones aprendidas del Brexit son ahora de suma importancia, ya que Trump emplea tácticas similares para levantar barreras comerciales alrededor de los Estados Unidos. La fuente subraya la inquietante similitud entre ambas políticas proteccionistas, contrastando con la histórica defensa del libre comercio por parte de Occidente después de la Segunda Guerra Mundial.

La fuente compara la gestión de Trump con la de Liz Truss, cuya breve gestión como Primera Ministra británica estuvo marcada por un intento fallido de implementar recortes fiscales radicales. Al igual que Trump revirtió abruptamente algunas de sus tarifas ante la reacción adversa del mercado de bonos, Truss se vio obligada a dar marcha atrás en sus políticas económicas después de generar inestabilidad financiera en el país. La libra esterlina cayó a su nivel más bajo frente al dólar en la historia. Ese experimento fallido se considera la culminación de una serie de políticas extremas desencadenadas por la decisión del Reino Unido de distanciarse del bloque comercial más grande del mundo.

Mark Malloch Brown, un diplomático británico que fue subsecretario general de las Naciones Unidas, advierte sobre los persistentes desafíos que enfrenta el Reino Unido como resultado del Brexit. Según Malloch Brown, el país se encuentra ante una encrucijada: reconstruir sus lazos comerciales con Europa o mantenerlos con los Estados Unidos de Trump. Este dilema se ve agravado por las recientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, lo que complica aún más las opciones disponibles para el Reino Unido. En 2024, la inversión extranjera directa en el Reino Unido se redujo en un 12% en comparación con el año anterior al referéndum del Brexit.

El núcleo del problema radica en la ruptura con el principal socio comercial del Reino Unido, afirma Malloch Brown. Si el Reino Unido termina acercándose a Europa debido a la incapacidad de ambas regiones para cooperar con los Estados Unidos, el diplomático sugiere que la victoria sería parcial y dejaría heridas abiertas en el panorama económico internacional.

La experiencia del Brexit, con sus altibajos, sirve como un recordatorio de las posibles consecuencias del aislacionismo económico. En un mundo cada vez más interconectado, las decisiones unilaterales pueden tener repercusiones significativas tanto a nivel nacional como internacional. El futuro del comercio mundial pende de un hilo, con las acciones de grandes potencias como Estados Unidos y el Reino Unido marcando el camino a seguir.