
Escrito por: Denesy Palacios Jiménez
“De niño, el Perú fue para mi, como para muchos, lo soñado, lo esperado, lo profundo; el nexo que unía a la lealtad al terruño y el hogar que invasores quisieron cortar, la vaga idea de una historia con sus fulgores y sus numerosas caídas y la fe en un futuro de liberación” (Jorge Basadre)
Luego de más de un mes, desde que se realizara la segunda vuelta electoral y resueltas todas las impugnaciones y apelaciones, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó a Pedro Castillo Terrones de Perú Libre como nuevo presidente del Perú. Qué significa para nosotros los peruanos esta elección, en primera instancia usar como símbolo emblemático el sombrero, articulo que usan la mayoría de nuestros pobladores rurales para protegerse del sol en sus faenas y trabajo diario, donde no se requería más mensaje que el que emanaba del mismo sombrero usado como atuendo; frente al polo de la selección, ambos símbolos de identidad, y este último ligado al populismo del deporte masivo, porque mueve a un gran sector de la población.
Sin embargo, entre quien lo usa diariamente o como algo cotidiano, y el otro para ganar la atención frente a la identidad de lo que significa ser peruano, lógicamente que aquello que simboliza más es el sombrero, usado tanto en la costa en la sierra y en la selva, especialmente en los sectores rurales.
Por otra parte, usar como distintivo un lápiz frente a la inicial de un nombre, que ya no tiene pegada dentro de la gran cultura de masas, marcó la gran diferencia; los antropólogos dirían que gran parte de lo político se ha asentado en el carácter simbólico. Pues el lápiz es la primera herramienta que usamos los seres humanos para aprender nuestras primeras letras y lo otro, no es más que el reflejo de una soberbia política sin mayo contenido simbólico.
Este Bicentenario nos trae la visión desde adentro, es decir, del Perú Profundo, donde un gran sector de la población peruana ha vivido al margen de las bondades que brinda la democracia en el sistema republicano, a lo que Jorge Basadre nos diría: “Las procesiones, los curas, los amos, el pongaje, la servidumbre, las exacciones, el atraso en el cultivo continuaron”, ese gran sector de la población viven hasta ahora del cultivo de sus pequeñas parcelas, en una gran mayoría con economías de subsistencia, pues el problema del Perú, como acertadamente viera José Carlos Mariátegui, es ante todo económico – social, y diríamos también cultural.
No olvidemos, que los peruanos como decía nuestro Basadre – Somos producto del ayer y estamos viviendo en parte en lo que de él quedó al deslizarse para convertirse en presente, por todas partes nos rodea; pero, a la vez, tenemos que afrontar nuestra propia vida con sus propios problemas, como individuos, como generación, como pueblo, como Estado, como humanidad. El haber sido algo no debe ser un estorbo sino parte del propio ser, es decir, integrar la experiencia que permita seguir viviendo…”- el gran reto para todos los peruanos se nos presenta en este momento.
Es decir, no se trata de quien va a gobernar, sino del compromiso que todos los peruanos adquirimos a partir de este Bicentenario de la Independencia del Perú, para defender la verdad, nuestra identidad y su glorioso legado cultural que traspasa las fronteras del actual Perú, y el ejercicio de ciudadanía responsable, donde no debe haber lugar para la corrupción o enriquecimiento ilícito, quizá soy soñadora cuando digo esto, pero la ambición y el engendro de la corrupción viene con el apetito de poder , es por eso que hay quienes dicen que las riendas del gobierno las debe asumir no la clase política, sino los educadores, profesionales y los tecnólogos, que conociendo la realidad del país puedan hacer un gobierno para beneficio de todos.




