El coordinador distrital de las juntas vecinales de seguridad ciudadana en Amarilis, Juan Jesús Godoy Tucto, advirtió que la quebrada Agorragra, ubicada en la parte alta de Llicua, estaría siendo intervenida de manera que —según sus declaraciones— podría generar un riesgo para la población ante posibles lluvias torrenciales. El dirigente sostuvo que, durante una ronda mixta realizada con juntas vecinales en el asentamiento humano Brancacho, se encontraron con una situación que calificó como “sorpresiva” y preocupante.
De acuerdo con Godoy, la empresa contratista que ejecuta los muros de contención habría “tapado” parte del cauce natural de la quebrada y, además, habría dejado una gran cantidad de desmonte, piedras y tierra amontonada en la zona intervenida. En esa misma línea, afirmó que la intervención habría generado pozos o lagunas de agua acumulada, lo cual —según su evaluación— incrementa el peligro de desborde y colapso durante el periodo de lluvias.
Godoy señaló que estas condiciones pondrían en riesgo a los vecinos del asentamiento humano Brancacho y también a la parte baja de Llicua, pues la quebrada podría convertirse en un canal de arrastre de material en caso de precipitaciones intensas. El coordinador pidió, además, que las autoridades competentes “tomen cartas en el asunto”, ya que considera que se trataría de un riesgo que podría afectar vidas y viviendas.
Colapso y arrastre de piedras
Juan Jesús Godoy sostuvo que el hallazgo más delicado sería la presencia de pozos con bastante agua, y aseguró que uno de los más grandes ya estaría filtrando por debajo del montículo de tierra acumulada. Según explicó, ese flujo subterráneo podría debilitar el terreno y provocar un colapso en caso de lluvias fuertes. “Cuando hay una lluvia fuerte eso quiere decir que va a colapsar”, afirmó durante la entrevista.
El dirigente vecinal señaló que, de ocurrir un colapso, el agua y el material acumulado podrían generar un arrastre progresivo, como una especie de “bola de nieve”, aumentando su volumen conforme desciende. En esa hipótesis, sostuvo que incluso el puente de Llicua podría terminar taponado por piedras y lodo, y que ello podría causar daños o afectación directa a familias que viven cerca de la quebrada.
Godoy indicó que los vecinos “están sumamente asustados”, y atribuyó esta preocupación a que la zona ya habría presentado antecedentes de emergencia. En ese contexto, recordó que durante las lluvias de enero de 2025 se registró el fallecimiento de una menor, hecho que —según afirmó— mantiene a la población con temor ante cualquier situación de riesgo.
En esa misma línea, el coordinador explicó que las juntas vecinales no solo cumplen un rol preventivo frente a la delincuencia, sino también frente a riesgos naturales y peligros derivados de obras públicas o intervenciones que podrían afectar la seguridad de la comunidad.
Ausencia de autoridades
Consultado sobre la presencia de autoridades en la verificación, Godoy sostuvo que no acudieron representantes del Gobierno Regional ni otras autoridades locales, pese a la gravedad que —según él— representaría el estado actual de la quebrada. “El día de hoy no nos han acompañado casi nadie”, manifestó, agregando que solo habría estado presente un representante de la municipalidad distrital, específicamente la subgerenta de seguridad ciudadana de Amarilis.
Juan Jesús Godoy también cuestionó directamente la falta de acción del Gobierno Regional. Según declaró, desde el año pasado, en los meses de noviembre y diciembre, las juntas vecinales habrían realizado invitaciones públicas —incluyendo a través de medios de comunicación— para que las autoridades regionales visiten la quebrada y atiendan el problema. Sin embargo, afirmó que hasta la fecha “no nos dicen nada” y que no habría medidas visibles para solucionar el riesgo.
En ese marco, el dirigente también se refirió a un anuncio previo atribuido al gobernador regional respecto a la implementación de un canal de comunicación tipo “Yape” o mecanismo para reportes de seguridad. Godoy sostuvo que dicho sistema “no funciona” y que, aunque habría existido un comité anunciado, este estaría inactivo o sin resultados.
Además, recordó otros eventos de afectación por lluvias en zonas urbanas. Como ejemplo, mencionó que en la avenida Perú, donde reside, habrían sufrido hasta tres episodios de huaycos después de una obra de afirmado realizada por el Gobierno Regional, y que —según afirmó— no se habría brindado solución a daños generados en viviendas y bienes.




