Decenas de familiares, amigos y vecinos, llegaron cargando el ataúd conteniendo los restos de Dámaris hasta la puerta del Ministerio Público y del Poder Judicial exigiendo cadena perpetua para el asesino.
Asimismo, golpearon con amargura las puerta de ambas instituciones, protestando, acusando de inoperancia y de no haber actuado de inmediato tras la desaparición de Dámaris.
Luego el cuerpo fue llevado entre lágrimas hasta el cementerio para darle cristiana sepultura.




