Llegan al Perú los blindados K808: dudas sobre transparencia en su adquisición

Tres unidades del vehículo blindado 8×8 K808 White Tiger, fabricados por Hyundai Rotem, llegaron al puerto del Callao el pasado 24 de noviembre para ser exhibidos durante la ceremonia del Día del Ejército, celebrada el 6 de diciembre. Esta presentación coincidió con el reciente anuncio de un contrato entre la exportadora surcoreana STX Corporation y la empresa estatal Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME) para la venta de 30 unidades del mismo modelo por un valor de 60 millones de dólares.

Un contrato bajo la lupa

La adquisición de los blindados ha generado cuestionamientos debido a que el modelo K808 White Tiger fue descartado en un proceso de selección anterior, en 2023, por ser una de las opciones más costosas. Sin embargo, ahora será adquirido directamente por FAME, que deberá revenderlos al Ejército con un margen de ganancia estipulado por la Ley FAME N° 31684, la cual exige una utilidad mínima del 12,08%.

Cada unidad fue cotizada inicialmente en 2 millones de dólares, precio ofrecido por STX Corporation en el contrato con FAME. No obstante, el precio final que el Ejército deberá pagar a FAME aún no ha sido revelado, lo que ha generado dudas sobre la transparencia del proceso.

Un historial controvertido

El proceso de adquisición de los blindados comenzó bajo la gestión del entonces comandante general del Ejército, David Ojeda Parra, y del presidente del directorio de FAME, César Briceño Valdivia. Actualmente, Ojeda es jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y Briceño ocupa el cargo de comandante general del Ejército, lo que ha despertado sospechas sobre posibles conflictos de interés en la negociación.

La compra directa de los K808 White Tiger evoca recuerdos de controversias pasadas, como la frustrada adquisición de tanques MBT-2000 de fabricación china durante el gobierno de Alan García. En aquella ocasión, una investigación reveló irregularidades relacionadas con la transferencia de tecnología ucraniana no autorizada, lo que llevó a la cancelación de la compra.

Los blindados K808 White Tiger: características y exhibición

El K808 White Tiger es un blindado 8×8 diseñado para proporcionar alta movilidad y protección en escenarios de combate. Su exhibición durante la ceremonia del Día del Ejército, realizada en el Cuartel General en San Borja, formó parte de una estrategia comercial de Hyundai Rotem y STX Corporation para consolidar su posición en el mercado peruano.

El evento, que tuvo lugar pocos días antes del bicentenario de la Batalla de Ayacucho, incluyó un desfile en el que los tres vehículos recién llegados al Perú fueron presentados como parte de las capacidades tecnológicas y estratégicas del Ejército.

Incertidumbre sobre el precio final

Aunque el costo inicial de 2 millones de dólares por unidad ya había sido considerado alto, la ley exige que FAME obtenga una ganancia al revender los vehículos al Ejército, lo que incrementará el precio final. Este detalle, aún no revelado, ha generado inquietudes sobre el impacto financiero de la adquisición en el presupuesto militar y su justificación frente a otras prioridades del país.

Según expertos en defensa, este tipo de adquisiciones debe estar respaldado por un análisis costo-beneficio que garantice que los recursos públicos se utilicen de manera eficiente.

El contexto de la decisión

La decisión de adquirir directamente los blindados surcoreanos refleja un cambio de enfoque en las políticas de adquisición del Ejército. En lugar de realizar un nuevo proceso de selección, se optó por la compra directa a través de FAME, lo que elimina la competencia y plantea dudas sobre la transparencia del proceso.

Por otro lado, la inclusión de los K808 White Tiger en la ceremonia del Día del Ejército envía un mensaje sobre el fortalecimiento de las capacidades militares del Perú, aunque la falta de información clara sobre los costos y las condiciones del contrato ha generado críticas.

Reflexión final

La llegada de los blindados K808 White Tiger al Perú marca un avance en la modernización de las fuerzas armadas, pero también pone en evidencia la necesidad de mayor transparencia en los procesos de adquisición militar. Mientras se espera que FAME y el Ejército aclaren el precio final y las condiciones de la venta, este caso subraya la importancia de garantizar que las decisiones estratégicas estén alineadas con los principios de eficiencia, legalidad y beneficio para el país.