La coalición de países dispuestos a apoyar a Ucrania frente a la agresión rusa se reunió el jueves en París, evidenciando la búsqueda de alternativas ante la incertidumbre sobre el compromiso continuado de Estados Unidos. Esta reunión se produce en un momento crucial, marcado por el estancamiento en el frente de batalla y las crecientes dudas sobre la capacidad de Ucrania para mantener su resistencia a largo plazo.
Según la investigación publicada por The New York Times, Francia y el Reino Unido lideran estas iniciativas, habiendo organizado ya un encuentro previo en París en febrero y otro en Londres este mismo mes. Los jefes militares de los países involucrados también han mantenido conversaciones para coordinar sus acciones. La reunión del jueves contó con la asistencia de más de 30 funcionarios, principalmente jefes de estado y de gobierno europeos, así como representantes de la Unión Europea.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos, la naturaleza y el alcance del compromiso de cada miembro de la coalición siguen siendo inciertos. El contexto económico actual, caracterizado por un crecimiento lento y un elevado endeudamiento en muchos países europeos, complica aún más la ecuación, dificultando el aumento del gasto militar necesario para apoyar a Ucrania de manera efectiva. La reciente aprobación de un paquete de ayuda estadounidense para Ucrania, tras meses de bloqueo en el Congreso, no ha disipado por completo las preocupaciones europeas sobre la sostenibilidad del apoyo occidental.
Uno de los puntos más controvertidos es la propuesta de desplegar una “fuerza de disuasión” europea en Ucrania una vez finalizado el conflicto, con el objetivo de prevenir una repetición de la invasión rusa de 2022. Aunque esta idea ha sido impulsada por el Reino Unido y Francia, hasta el momento ningún otro país se ha comprometido a aportar tropas para esta fuerza, cuyo mandato y composición aún no están definidos. La OTAN, si bien ha reforzado su presencia en los países fronterizos con Rusia y Ucrania, ha evitado el despliegue de tropas en territorio ucraniano para evitar una escalada del conflicto.
La reacción de Rusia a esta propuesta ha sido contundente. Maria V. Zakharova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, calificó la misión de “intervención militar en Ucrania bajo la apariencia de una misión de paz” durante una rueda de prensa el jueves. Según Zakharova, esta acción podría conducir a un enfrentamiento militar directo entre Rusia y la OTAN, elevando significativamente el riesgo de una escalada regional.
No obstante, funcionarios franceses insisten en que la cumbre celebrada en París demuestra que los esfuerzos conjuntos del Presidente Emmanuel Macron y del Primer Ministro británico Keir Starmer para articular una respuesta europea coordinada están dando sus frutos. La coordinación de sanciones económicas contra Rusia, el suministro de armamento a Ucrania y el apoyo financiero al gobierno ucraniano son algunos de los elementos clave de esta estrategia.
El desafío para la “coalición de los dispuestos” radica en transformar el compromiso político en acciones concretas y sostenibles a largo plazo. La cohesión interna y la capacidad de superar las divergencias en materia de política exterior y defensa serán cruciales para garantizar la eficacia del apoyo a Ucrania y la estabilidad en la región.



