Leoncio Prado, 139 años de su inmolación

Por Iraldia Loyola

“Huanuqueños, hijos de mi pueblo, hermanos del alma, sabed que bala enemiga no mata y que morir por la patria, es morir en la eternidad de la gloria”, esta es quizás una de las frases más recordadas que pronunció un héroe peruano, al regresar a su terruño en busca de refuerzos, frente a su Plaza Mayor agitando la bandera nacional.

Hoy se cumplen 139 años del fusilamiento del coronel Leoncio Prado Gutiérrez, hijo de Huánuco, héroe inmortal de las Américas, que se inmoló en Huamachuco defendiendo a la patria que tanto amaba y respetaba. Con amor filial, respeto, veneración y amor a la patria transmitida de generación, hoy Genara Prado nieta del coronel Leoncio Prado Gutiérrez, nos narra pasajes de la vida de nuestro héroe inmortal, desde Huamachuco, tierra donde nació hacia la gloria.

Desde niño Leoncio Prado ya intuía que su destino era la defensa de la patria. ¿Es cierta esta afirmación?

Efectivamente, desde niño su destino era el amor a la patria y la defensa de ella. Si vemos el primer retrato del héroe (tomado en Lima a los 6 años), vemos que sobre su cabeza está dibujado (con un alfiler) el escudo nacional. Esta travesura, lo dibujó él. Y luego hay que trasladarnos a 1800, en aquel tiempo los niños y jóvenes marchaban y asistían juntos a las paradas militares y Leoncio Prado comenzó desde los 8 años a asistir a ellas, dada la facilidad que su padre don Mariano Ignacio Prado, era presidente del Perú. Toda su vida hasta los 29 años que vive Leoncio Prado, lo dedica íntegramente a luchar por la independencia, no solamente del Perú, sino también de Cuba, de las Filipinas, este último no llegó a consumarse por hechos ajenos a su voluntad. Por lo que recorre el mundo.

¿A qué edad Leoncio Prado viste por primera vez un uniforme militar y cuando empieza su carrera militar?

Su carrera militar empieza en el combate del 2 de mayo de 1866, que fue definitivo para liberarnos realmente del yugo español. Se dice que él viste de uniforme militar por primera vez en una parada militar, cuando su madre doña María Avelina Gutiérrez lo viste, ella al verlo vestido, se emociona y cuando trata de quitárselo, le dice: “no hijito, no te lo quites, es tu destino” entonces realmente desde su corta edad ya viste el uniforme militar.

De ser niño, pasó a ser hombre a sus 15 años, en estos tiempos eso es atípico

Claro, en la última década el adolescente de 13 años, diríamos es casi un niño y están con otras inquietudes, sin embargo, Leoncio Prado ya está alistándose y asistiendo en sus días libres de colegio, a las paradas o los ejercicios militares y a todo lo que tiene que ver con el mundo de las armas. Realmente no tiene una adolescencia, cómo pasan todos los jóvenes, sino él da un salto prácticamente desde su niñez a convertirse en un hombre adulto, maduro, que ya tiene definido lo que quiere hacer en el futuro.

¿Cómo era Leoncio Prado fuera de la vida militar?

El coronel Leoncio Prado, en la vida militar, es un hombre recio, fuerte que quiere y ama a su patria y su profesión. Sin embargo, dentro de la vida familiar es un hijo muy amoroso con su madre. Las cartas familiares lo pintan de cuerpo entero como un hombre que no solo ama, sino adora a su madre estando en los peores momentos de su vida. Por ejemplo, estando en la selva, Cuba o Europa, le escribe a su madre. Y son cartas sumamente amorosas, en una de ellas le dice, “pronto estaré a tu lado para vivir, para vivir junto a ti y no separarnos nunca, en algún rincón del Perú”.

Leoncio Prado nunca dudó en poner su vida al servicio de la patria, de la libertad, de la justicia.

Efectivamente, participó en toda la campaña de la guerra con Chile, participa en diferentes batallas en el Alto de la Alianza, en Tarapacá, tiene un cuerpo de guerrilleros de 400 hombres más o menos en la Sierra de Lima, baja hasta la costa, Sayán, Huacho y mantiene en jaque a las tropas chilenas produciéndoles muchísimas bajas, luego se pone a órdenes de Cáceres, quien ya está marchando desde el centro del Perú, ahí sucumbe participando en la batalla de Huamachuco.

En la batalla de Huamachuco, es donde se empieza a tomar el concepto de patria. De entender que “Sin patria, no hay familia”, ¿cómo hemos llegado a estos días en que la patria es lo último en que se piensa?

Creo que estamos asistiendo a un cambio, digamos generacional de pensamientos, valores y enseñanzas. En mi época de estudiante, nuestro lema era “Dios y Patria”. Hoy se le ha quitado cierta autoridad al padre de familia y al maestro, antes les debíamos obediencia. El maestro es amenazado por ponerle una baja calificación a un muchachito que no ha estudiado, entonces estamos en una etapa caótica, esta globalización ha llegado cuando no estábamos preparados, los jóvenes de ahora tienen ciertos paradigmas extranjeros y quieren ser como ellos, cuando nuestra realidad es otra, entonces hay una ruptura generacional entre lo que fuimos y los que hay ahora. Lo más triste es no conocer la historia de nuestra patria. Si la conociéramos, sabríamos de dónde venimos, qué debemos hacer y a dónde debemos enrumbarnos.

Las mujeres cumplieron un rol importante durante la batalla ¿cómo ve el rol de las mujeres hoy?

De hecho, estamos en otra etapa. El papel de la mujer era el apoyo al soldado, la que cubría las necesidades más básicas, hacer de enfermeras, y tomar el arma si era necesario, cuando caía su hombre. La mujer de hoy tiene otros retos, estudiar, ser competitiva. Hoy, ninguna de las profesiones, oficios o artes está prohibida a la mujer, por lo tanto, tienen nuevos y grandes retos donde se estén midiendo hombro a hombro, sin supremacía, ante el varón. Somos dos seres diferentes, pero iguales en derechos y en deberes. Con oportunidades y algunas cosas que aún no se han conquistado, que de seguro se irán haciendo. Soy partidaria de que en ningún momento somos superiores al varón, somos iguales.

Finalmente, ¿qué reflexiones nos dejarías?

A la juventud, porque aún es capaz de cambiar. El joven está en plena formación, está comenzando a ser ciudadano, de él depende que esta patria nuestra, el Perú, tenga un sitial preponderante dentro de las grandes naciones. Eso nos corresponde. Lo digo como ciudadana, más que como descendiente del coronel Leoncio Prado, que me siento muy orgullosa de ser su nieta, hay unos 30 bisnietos que han logrado hacer patria desde diferentes roles en los que les ha puesto la vida. Y finalmente, pedir a nuestros jóvenes, el respeto a nuestros héroes y símbolos patrios, eso no pasa de moda, de tiempo, ni época, sigue siendo el mismo. De repente hemos avanzado en lo científico con la tecnología, pero seguimos siendo seres humanos. Un saludo al hermano pueblo de Huánuco.

Genara Prado, nació en Huamachuco, actualmente es directora del Museo Leoncio Prado y los héroes de Huamachuco. Museo que no solo rinde pleitesía a Leoncio Prado, sino a cada uno de los valientes soldados, campesinos y mujeres que cayeron en Huamachuco defendiendo la patria con dignidad, honor y valentía.