La economía vaticana recibe un inesperado impulso moral, además de monetario, tras la decisión del recién elegido Papa León XIV de reinstaurar la gratificación económica para los empleados del Vaticano. Esta medida, que se traduce en 500 euros adicionales en la nómina de este mes para cada trabajador, revierte una política de austeridad implementada por su predecesor, Francisco, en un intento por sanear las finanzas de la Santa Sede. La noticia ha generado un ambiente de optimismo y expectativa en el pequeño estado pontificio.
Según la investigación publicada por Gestión.pe, la inesperada bonificación fue comunicada a los empleados justo un día antes de la audiencia programada con el nuevo pontífice en el Aula Pablo VI, generando un ambiente de expectación y alegría entre los trabajadores.
El gesto de León XIV no solo representa una inyección de liquidez para los empleados, sino también un claro mensaje sobre su visión de la gestión de los recursos del Vaticano. Este tipo de gratificaciones, que eran tradicionales en el pasado, habían sido suspendidas en los últimos años como parte de un plan más amplio de contención del gasto, que incluía la reducción de salarios a altos cargos de la Curia Romana y jefes de dicasterios. Esta política de austeridad buscaba hacer frente a la complicada situación económica que ha afectado al Vaticano en los últimos tiempos, marcada por el descenso en las donaciones y los ingresos provenientes del turismo y otras actividades.
La elección del nombre «León XIV» no es casual. El nuevo pontífice ha manifestado públicamente su admiración por León XIII, quien lideró la Iglesia Católica durante la Revolución Industrial y se destacó por su encíclica ‘Rerum novarum’ (1891), un documento fundamental que abordó la cuestión social de los trabajadores y sentó las bases para la doctrina social de la Iglesia. Este guiño a su predecesor subraya la intención de León XIV de prestar especial atención a las condiciones laborales y al bienestar de los empleados del Vaticano.
La audiencia que tendrá lugar en el Aula Pablo VI mañana representa una oportunidad para que el Papa León XIV se presente formalmente ante los empleados de la Santa Sede y de la gobernación vaticana. Este encuentro, cargado de simbolismo, permitirá al pontífice expresar su visión para el futuro del Vaticano y reafirmar su compromiso con el bienestar de sus trabajadores.
Más allá del impacto económico inmediato, la decisión de León XIV puede interpretarse como un cambio de rumbo en la gestión del Vaticano. Su antecesor, Francisco, priorizó la austeridad y la reducción del gasto como medidas para hacer frente a la crisis financiera. Ahora, León XIV parece apostar por una política más expansiva, que busca incentivar y motivar a los empleados a través de incentivos económicos. Queda por ver si esta estrategia tendrá éxito a largo plazo y si permitirá al Vaticano superar sus dificultades financieras.




