León XIV en Chiclayo el servicio a los más pobres entre los pobres

La reciente elección del Cardenal Robert Prevost como Papa León XIV ha resonado profundamente en la comunidad de Chiclayo, Perú, donde su labor pastoral dejó una huella imborrable, especialmente en la atención a los más desfavorecidos. Su enfoque, caracterizado por traducir las palabras en acciones concretas, se materializó en la creación de comedores sociales que se convirtieron en un faro de esperanza para los más vulnerables de la región.

Según la investigación publicada por El Comercio, la elección de Prevost ha desatado una ola de reconocimiento y gratitud entre quienes se beneficiaron directamente de su compromiso con la justicia social.

Daría Chávarry, una voluntaria activa en uno de los comedores sociales de Chiclayo, subraya el legado de Prevost: “Nos ha dejado mucha enseñanza, sobre todo la virtud de la caridad”. Su testimonio refleja el impacto duradero de la labor del ahora Papa León XIV, quien entendió que el acceso a la alimentación es un derecho fundamental que no puede ser negado a nadie, sin importar su condición social o nacionalidad. La diócesis de Chiclayo, ubicada en una región con altos índices de pobreza y desigualdad, fue el escenario donde Prevost demostró su compromiso con los principios evangélicos y la Doctrina Social de la Iglesia.

En el distrito de San Antonio, una zona periférica marcada por la pobreza, Rosa Victoria Ruiz recuerda con gratitud la llegada de Prevost: “Llegó aquí, porque realmente veía la necesidad del pueblo”. Su labor como obispo durante ocho años transformó la vida de muchos habitantes, quienes encontraron en los comedores sociales un espacio seguro y digno para alimentarse. La implementación de estos centros de ayuda alimentaria no solo palió el hambre, sino que también generó un sentido de comunidad y pertenencia entre los beneficiarios.

La crisis migratoria venezolana de 2019 representó un desafío adicional para la diócesis de Chiclayo. Ante la llegada masiva de migrantes, el entonces obispo Prevost instó a las parroquias a abrir sus puertas y brindar apoyo a quienes llegaban al país sin recursos ni redes de apoyo. Esta iniciativa solidaria se tradujo en la apertura de comedores sociales específicos para atender las necesidades de la población migrante, quienes encontraban en estos espacios un plato de comida caliente y un gesto de acogida en medio de la incertidumbre.

Rosa, voluntaria en uno de estos comedores, rememora con detalle la inauguración del comedor el 19 de julio de 2019: “Llegaron muchísimos migrantes venezolanos, estaban por las calles sufriendo, no tenían donde estar, ni donde alimentarse, entonces fue la iniciativa de nuestro papa que tiene un corazón grande que comienza con el comedor”. Un detalle que ilustra la humildad y cercanía de Prevost es su disposición a compartir la mesa con los migrantes, sin importar las condiciones precarias del lugar. Este gesto, capturado en fotografías que adornan las paredes del comedor, simboliza su compromiso con los más vulnerables.

Carlos, un usuario habitual del comedor, comparte con emoción el recuerdo de la bendición que recibió de Prevost a una imagen del Señor de los Milagros, un símbolo religioso de gran importancia en Perú. Este pequeño gesto, cargado de significado, revela la sensibilidad y el carisma del nuevo Papa León XIV, quien supo conectar con las necesidades espirituales de su rebaño. La reacción de la comunidad de Chiclayo ante la elección de Prevost como Papa León XIV fue de alegría y orgullo. El anuncio del nuevo papado coincidió con la hora del almuerzo en uno de los comedores sociales, generando una explosión de júbilo y abrazos entre los voluntarios y beneficiarios. La imagen de su antiguo pastor saludando a la diócesis de Chiclayo desde el balcón de San Pedro quedará grabada en la memoria de quienes lo conocieron y admiraron su labor.