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El nombramiento de un nuevo Papa siempre genera un profundo impacto global, especialmente en la comunidad católica romana, que asciende a 1.400 millones de fieles. En este contexto, la elección de León XIV, nacido en Estados Unidos, añade un nuevo capítulo a la historia de la iglesia, prometiendo una reorientación hacia los más vulnerables y distanciándose de las élites de poder.
Según la investigación publicada por The New York Times, el primer acto de León XIV, durante su primera misa como líder de la Iglesia Católica, fue comprometerse con los “ordinarios” y oponerse a los ricos y poderosos, al tiempo que instó a una mayor labor misionera para sanar las heridas sociales, una línea que ha seguido durante su vida.
La elección de León, cuyo nombre de nacimiento es Robert Francis Prevost, representa un hito sin precedentes para la iglesia estadounidense. El hecho de ser el primer Papa nacido en Estados Unidos no fue el factor decisivo, sino su trayectoria de servicio a los pobres y a la Iglesia, según explicaron algunos cardenales electores. El cardenal Pablo Virgilio Siongco David, de Filipinas, destacó la importancia de tener un líder espiritual con un corazón para los migrantes, una postura que, según cree, mantendrá la dirección marcada por su predecesor, el Papa Francisco.
En su homilía en la Capilla Sixtina, León XIV hizo referencia a las enseñanzas de Francisco y lamentó la pérdida de fe religiosa como un factor que contribuye a las “terribles violaciones de la dignidad humana” en todo el mundo. Este énfasis en la fe y la dignidad humana subraya una probable continuidad con el pontificado anterior, aunque con su propio estilo distintivo. Uno de los desafíos más apremiantes será lidiar con el ala derecha del catolicismo estadounidense, que había sido muy crítica con Francisco, además de las inevitables comparaciones con el expresidente Donald Trump, otro estadounidense con gran influencia global.
Durante su primer discurso desde el balcón de la Basílica de San Pedro, León habló de “construir puentes”, aunque no ofreció detalles específicos sobre cómo gobernaría la iglesia. Su primera oportunidad para expresarse de manera más espontánea será en una conferencia de prensa con periodistas. Es importante recordar que el nuevo pontífice ha votado regularmente en las elecciones generales durante las últimas dos décadas, participando tanto en las primarias republicanas como en las demócratas en Illinois, según los registros estatales y locales.
Los registros electorales de Illinois muestran que León XIV ha emitido su voto en al menos 10 elecciones generales desde el año 2000, incluyendo una boleta de voto ausente en las recientes elecciones presidenciales. En las primarias, ha variado su elección, optando por boletas demócratas en el pasado y republicanas más recientemente, reflejando una postura política que, como ciudadano, ha ejercido activamente. Esta participación cívica subraya su compromiso con la democracia, un aspecto que podría influir en su liderazgo eclesial.
La historia personal de León XIV, desde su infancia en Chicago hasta su labor como fraile en Perú, ofrece una perspectiva única sobre su visión del mundo y su compromiso con la justicia social. El Papa Francisco ya había demostrado su confianza en él al nombrarlo jefe de la oficina para los obispos, un puesto clave en la administración vaticana. Esta trayectoria, junto con su herencia familiar, podrían influir en su enfoque de los problemas que enfrenta la Iglesia Católica en el siglo XXI.
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