La reciente concesión de asilo por parte del gobierno de Lula da Silva a la ex primera dama peruana Nadine Heredia ha desencadenado una ola de controversia en Brasil, exacerbando las tensiones políticas internas y generando interrogantes sobre la política exterior del país. La decisión, que se produce en un contexto de polarización política en Brasil y un escrutinio internacional sobre la gestión de la corrupción, ha sido objeto de fuertes críticas, especialmente por parte de la oposición. Cabe recordar que Heredia enfrenta investigaciones en Perú por presunta corrupción y lavado de activos, vinculados al caso Odebrecht.
Según la investigación publicada por El Comercio, la medida adoptada por el gobierno brasileño ha provocado la indignación de diversos sectores, incluyendo a miembros del propio gobierno de Lula da Silva.
El diputado brasileño Marcel van Hattem, figura prominente del Partido Novo, ha calificado la decisión como un “absurdo”, argumentando que socava la imagen internacional de Brasil y que no responde a una genuina persecución política, sino que, en su opinión, busca encubrir delitos comunes. Van Hattem ha anunciado su intención de recurrir a la Suprema Corte brasileña para intentar revertir la medida, lo que añade un nuevo elemento de tensión al panorama político. Además, cuestiona la rapidez con la que se otorgó el asilo, sugiriendo que no se realizó un análisis exhaustivo de la situación jurídica de Heredia.
El legislador opositor ha planteado serias dudas sobre el proceso que permitió a Heredia salir de Perú y llegar a Brasil, incluyendo el uso de un avión de la Fuerza Aérea Brasileña, lo que considera un “absurdo”. Van Hattem subraya que el asilo debe concederse solo en casos de persecución política, y no cuando se trata de delitos comunes. Esta crítica apunta directamente a la legitimidad del proceso y a la justificación dada por el gobierno de Lula.
En relación al gobierno peruano, Van Hattem cuestiona la entrega de un salvoconducto a Heredia, argumentando que este tipo de documento solo debe emitirse en casos de persecución política, lo cual, según su perspectiva, no se ajusta a la situación de la ex primera dama. El parlamentario brasileño también ha revelado que ha solicitado formalmente al Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil información detallada sobre el proceso de concesión del asilo, incluyendo los fundamentos legales y la justificación de la urgencia. Se espera que el canciller brasileño, Mauro Viera, sea convocado a la Cámara de Diputados para ofrecer explicaciones sobre el caso.
Van Hattem anticipa que, en caso de no obtener respuestas satisfactorias, recurrirá a la Suprema Corte brasileña para revocar el asilo. Esta acción legal podría generar un conflicto entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial, con posibles implicaciones para la estabilidad política del país. Más allá de las implicaciones legales, el caso Heredia podría afectar las relaciones diplomáticas entre Brasil y Perú. Las investigaciones en Perú sobre el caso Odebrecht han involucrado a figuras políticas de alto nivel, generando tensiones en la región.
El diputado opositor ha manifestado su preocupación por el impacto de este caso en la imagen internacional de Brasil, que ya ha sido afectada por otros asuntos controvertidos, como la postura del gobierno de Lula en relación al conflicto entre Israel y Hamás y la invitación a Irán a participar en el BRICS. Van Hattem sostiene que la concesión del asilo a Heredia refuerza la percepción de que el gobierno brasileño está “trabajando con el crimen”, lo que podría tener consecuencias negativas para la política exterior del país. Finalmente, cabe recordar que Lula da Silva ha enfrentado sus propios problemas legales en el pasado, incluyendo una condena por corrupción que fue posteriormente anulada.




