Lección que no se valora

Han pasado 210 años de la Revolución doceañista, en la que un grupo de valientes, especialmente indios de este valle, sacrificaron sus vidas para darnos libertad e independencia.

A pesar de que miles de personas entregaron sus almas, las nuevas generaciones, lastimosamente, las vamos olvidando en el tiempo. Ni sus nombres recordamos.

Una gran muestra de ello, es que las calles de Huánuco no llevan sus nombres, pues deberían. Sería un verdadero reconocimiento y agradecimiento a los hombres y mujeres, héroes, que pelearon frente a los españoles por darnos la independencia.

Esta acción de sacrificio de nuestros tatarabuelos, no debe olvidarse. Pues, descalzos y con solo palos y piedras como armas, pero con mucho valor, coraje y amor a su tierra y familia, pelearon en desigual combate para darnos la libertad.

Han pasado dos siglos y a este movimiento libertario, deberíamos de valorarlo y mandarle los honores.

Es más, las autoridades al realizar las pésimas acciones que constantemente hacen,  a nuestros héroes. No se trabaja en bien de este pueblo, sino todo lo contrario, para el bolsillo.

Las autoridades deberían de crear conciencia y que este aniversario sirva para que el pueblo reflexione. La mejor manera de hacerlo va a ser eligiendo buenas autoridades y no aquellos que solamente buscan su beneficio y llenar sus bolsillos. Cómo resultado únicamente tenemos desorden, caos, pobreza, y hasta muerte.

No debe perderse el mensaje del Pillcomasicuna de reivindicación y de unión entre pueblos. Tiene que permanecer vivo.

La revolución de 1812 no fue una batalla, fue más una gesta por la independencia, íntegramente hecha por indígenas y mestizos, que buscaban romper el abuso español. Esta gesta heroica buscaba que los pobladores se hagan respetar y de que respeten sus derechos por ello decimos que no se pierda este mensaje y que él llegue especialmente a la mente y a los ingratos corazones de las actuales autoridades que no solo consiste en recordar preparar un discurso y leerlo, no, tienen que trabajar pensando en el futuro de los hijos, de los nietos de este pueblo.