Por: Arlindo Luciano Guillermo
Sin pasiones la vida diaria es insípida, sin “aderezo emocional” ni adrenalina, La pasión representa el “plus emocional” necesario para involucrarse hasta el cuello en lo que hacemos, pensamos y sentimos. La pasión está muy distante del fanatismo político, el dogmatismo ideológico y la estupidez conductual. La pasión motiva aceleradamente al ciudadano actuante hacia la profundidad, a desplazarse sobre la superficie y ascender hacia la cumbre de las acciones. Todos tenemos (o deberíamos tener) pasiones en la vida. Una pasión “mal educada” termina en intolerancia y discriminación. Un líder sin pasión no motiva ni “mueve conciencias”; un docente carente de pasión por la enseñanza jamás despertará en los estudiantes “ganas de aprender”, “deseos de leer”, “necesidad de comunicar lo que siente y sabe”.
En el libro Elogio de la educación (Edit. Taurus-Great Ideas, 2015. Págs. 121), Mario Vargas Llosa escribe sobre sus grandes pasiones que lo acompañan desde la niñez y fortalecido con las novelas que escribió, desde La ciudad y los perros (1963) hasta Cinco esquinas (2016). “Hay que leer los buenos libros, e incitar y enseñar a leer a los que vienen detrás –en las familias y en las aulas, en los medios y en todas las instancias de la vida común–, como un quehacer imprescindible, porque él impregna y enriquece a todos los demás.” (Págs. 30-31). Las pasiones de MVLl van desde el libro (objeto preciado, encantador y seductor que atrapa y no suelta), la evocación de la infancia dorada y afortunada, pero sin presencia paternal, la “lectura adictiva” de escritores que dejan magisterio, “huellas indelebles” y definen el oficio de “creador de ficciones”, hasta el pensamiento liberal, la defensa acérrima de la libertad, la pluralidad política, la democracia, la alternación de poder, del imperio de la ley, la tolerancia ideológica y la condena inquisitorial de dictaduras y tiranos.
El libro reúne 6 textos, precedidos por un “prologuillo”, donde reluce la primera pasión de Mario: los libros, que lo acompañaron desde la niñez, en la soledad del Colegio Militar Leoncio Prado, en París, Barcelona, Madrid y donde haya vivido. “Para mí, un gran libro es aquel que se introduce en mi vida, perdura en ella y la modifica.” (Pág. 7). Mario ha sido, es y será un paradigma de lector voraz, una “termita depredadora de libros y bibliotecas”. Ha leído no solo por curiosidad, exploración, disfrute, sino para educarse, formarse, acceder al conocimiento y aprender por qué, para qué y cómo escriben los grandes maestros de la literatura (Cervantes, Flaubert, Balzac, Faulkner, Malraux) y los gurúes del pensamiento liberal (Karl Popper). Mario Vargas Llosa es un escritor profesional con dedicación exclusiva para escribir, investigar, leer e inventar ficciones.
En Literatura y la vida (2001) resalta la importancia de la literatura en la cultura, educación y personalidad de los pueblos. ¿El libro impreso tal como lo conocemos hoy desaparecerá? El Nobel dice que no, en oposición a Bill Gates, quien cree que el libro impreso es un objeto arqueológico, que será reemplazado por los “libros digitales.” ¿Para qué sirve la literatura? Dice: “Y no existe mejor fermento de insatisfacción frente a lo existente que la literatura. Para formar ciudadanos críticos e independientes, difíciles de manipular, en permanente movilización espiritual y con una imaginación siempre en ascuas, nada como las buenas lecturas.” (Pág. 23). Elogio de las bibliotecas (2005) es una exaltación del placer de leer, vivir, investigar, indagara, viajar a mundos solo con la imaginación y aprender en esos escenarios repletos de “libros vivos”. Semilla de los sueños 197) rastrea, mediante la nostalgia y la evocación, su infancia feliz en Cochabamba, junto a los amigos del colegio La Salle y a la numerosa familia de los Llosa. Además hace reflexiones importantes sobre el escritor y la creación literaria. “Todo lo que he inventado, como escritor, tiene unas raíces en lo vivido; fue, en sus orígenes, algo que hice, vi, oí, pero también leí, y que mi memoria retuvo con una terquedad singular y misteriosa, algunas imágenes, que, más pronto o más tarde, y también por razones que son para mí muy difíciles de desentrañar, se convirtieron en un desasosiego fantasioso, en el punto de partida de toda construcción imaginaria.” (Pág. 57). Dinosaurio en tiempos difíciles (1996) advierte que la literatura se va convirtiendo en un “entretenimiento intrascendente” y exhorta que el escritor no es un simple creador de ficciones, sino que asume un compromiso con su literatura y la sociedad. “Divertir, hechizar, deslumbrar, lo han hecho siempre los grande poemas, dramas, novelas y ensayos. No hay idea, personaje o anécdota de la literatura que viva y dure, si no sale, como el conejo del sombrero de copa del ilusionista, de hechiceros pases mágicos.” (Pág. 75). La solitaria y el catoblepas (1997) es una parábola instructiva de la creación y vocación literarias. Ningún escritor escribe de la nada. “La ficción es una mentira que encubre una profunda verdad.” (Pág. 84). MVLl sostiene que la “vocación literaria no es un pasatiempo, un deporte, un juego refinado que se práctica en los ratos de ocio.” (Pág. 87). La solitaria (parásito que vive en el intestino delgado) es equivalente a la “vocación literaria” que se “alimenta de la vida del escritor”. El catoblepas (“criatura que se devora a sí misma, empezando por los pies”) representa el proceso de creación literaria, a modo de un “striptease invertido”. El escritor va construyendo la ficción progresivamente, transformando la vida real y la historia en “una mentira” con apariencia de verdad. Elogio de la lectura y la ficción (2010), discurso leído en Estocolmo cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, es la ratificación de su pasión por la literatura, la lectura, su vocación literaria, su gratitud al Perú (país de “todas las sangres”), su posición política frente a los nacionalismos absurdos, las dictaduras y autoritarismos que niegan la libertad y pensamiento crítico de los ciudadanos. “… un mundo sin literatura sería un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños.” (Pág. 120)
En una sociedad pauteada por el consumismo, el ultraegoísmo y la avaricia, donde se privilegia al futbolista, a las bailarinas, Esto es Guerra, Combate y la exhibición de la vida privada en los diarios y redes sociales, el libro Elogio de la educación oxigena la rutina y los quehaceres diarios.



