LAS PREDICCIONES DE YUVAL HARARI

Arlindo Luciano Guillermo

La inteligencia artificial no es ciencia ficción ni literatura disruptiva. Es amenaza y beneficio; su presencia es innegable. Pronto tendremos ordenadores “superinteligentes” con capacidad para generar información velocísima, que ningún “homo sapiens” podría hacerlo. Utilizando Gamma se pueden elaborar 20 diapositivas, con instrucciones claras en el prompt, en menos de 10 minutos. ¿Cuánto demandaría hacer lo mismo con el tradicional PowerPoint? El siglo XXI es la era de la IA. Afirma Harari: “No es ningún secreto que estamos viviendo una revolución de la información sin precedentes. Pero ¿qué tipo de revolución exactamente? (…) resulta difícil determinar qué es lo que impulsa esta revolución. ¿Es internet? ¿Los teléfonos inteligentes? ¿Las redes sociales? ¿Las cadenas de bloques? ¿Los algoritmos? ¿La IA?” Hay una relación íntima entre algoritmo y ordenador. “Un ordenador es una máquina capaz de hacer dos cosas destacables: tomar decisiones por sí misma y generar nuevas ideas por sí misma”. Si le pides al ChatGPT, algunos consejos para superar la depresión, como lo hiciera un psiquiatra o psicólogo, dirá qué hacer. El algoritmo es un “conjunto finito de instrucciones lógicas” que hacen implicancia con el usuario de las redes sociales y la IA. Facebook sabe quiénes somos y qué queremos. La IA tiene que someterse a las reglas de la autocorrección, a un código ético que respete la libertad y la democracia y una legislación que ponga límites a sus posibilidades de descontrol. “En la era de la IA, el depredador más temible está llamado a ser la inteligencia artificial”. La IA ha llegado para quedarse todo el siglo XXI. En una compra online está la IA.

El martes 18 de febrero, a las 6:10 a.m., terminé de leer Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA (Debate, 2024. Págs. 602) de Yuval Noah Harari. Empecé el 18 de noviembre de 2024, a las 5:30 a.m., de lunes a viernes, dos horas diarias, hojas con anotaciones, resúmenes, sumillas, mapas mentales, garabatos, subrayados, consultas al ChatGPT, YouTube, palabras clave, coincidencias y discrepancias con Harari, confrontación de teorías, conceptos, lecturas adicionales o afines. El historiador israelí no es infalible; pero hay que leerlo. Dice: “La única constante de la historia es el cambio”. La invención de la imprenta permitió la aparición de lectores y difusión masiva de información. El libro impreso compite con el e-book. La IA es omnipresente. “Tecnología, economía y cultura son esferas en perpetuo cambio”, añade Harari. Otra advertencia: “Una IA fuera de control, al igual que un virus descontrolado, supone un peligro para los humanos de todas las naciones”. El objetivo de Nexus “es proporcionar una perspectiva histórica más precisa sobre la revolución de la IA. Dicha revolución todavía está dando sus primeros pasos y es bien sabido lo difícil que resulta entender la trascendencia de determinados acontecimientos en tiempo real”. En la página siguiente: “La invención de la IA podría ser más trascendental que la invención del telégrafo, la imprenta e incluso la escritura porque la IA es la primera tecnología de la historia capaz de tomar decisiones y de generar ideas por sí misma”. Un rumor puede convertirse en noticia falsa sobre racismo, violencia de género, xenofobia, teorías conspiratorias, opiniones subversivas, etc.     

La aparición de las redes sociales cambió la vida radicalmente. Hoy es normal ver a un niño adherido, como una etiqueta, al celular. A la IA no que hay tomarla con ingenuidad, rechazarla como si fuera un virus mortal o solo como una tecnología que favorece productividad, rapidez para generar información, sino como presencia avasalladora, sin freno ni impedimento. Un docente puede elaborar una sesión de clase con ayuda de la IA. Según Harari, la IA es la creación más asombrosa de “mentes brillantes” del siglo XXI, que podría facilitar la felicidad y el bienestar colectivo o ponerlos en peligro y extinguirlos. ¿Puede la IA resolver los problemas actuales de la sociedad o conducirla a la destrucción? ¿Servirá para consolidar la democracia o hará posible el surgimiento de nuevos regímenes totalitarios o algo peor? ¿Es probable una dictadura digital? O estamos dentro, cerca (no me refiero a usar redes sociales desde el smartphone) o fuera de la IA; ambos tienen consecuencias. La decisión que tomen los líderes políticos y los ciudadanos tendrá repercusión en el Estado, las instituciones y la vida familiar. La presencia y actuación de la IA tiene que someterse a la autocorrección, la sensatez de los ciudadanos y del Estado, la ética y una legislación pertinente. La IA no es un snob tecnológico, sino una realidad concreta, que nos afectará a corto o mediano plazo. “La IA puede procesar información por sí sola y, por lo tanto, sustituir a los humanos en la toma de decisiones. La IA no es una herramienta, es un agente”. Se trata de “impedir que la IA trate de hacerse pasar por un médico de carne y hueso”.  La lectura de Nexus y otros libros de Harari echa luces para tomar correctas decisiones en los primeros 25 años del siglo XXI.

Nexus es un estudio minucioso, con documentación histórica (Notas”, especificaciones bibliográficas, tiene 97 páginas) sobre la IA y cómo repercute en la vida cotidiana y el destino de la sociedad. Existe tanta información que no sabemos qué hacer ni por dónde empezar. ¿Amenaza la privacidad del ciudadano la IA? ¿Qué rol juega en los regímenes democráticos y totalitarismos el poder de la IA? ¿Puede tomar control la IA del cerebro humano? ¿Qué usos tendrá la IA en educación, ciencia y cultura? ¿Qué cambios presentará con la IA la práctica pedagógica y los procesos de aprendizaje? La IA tiene más posibilidades de información, más recursos interactivos. Utilizo ChatGPT, Gamma, Fliki y otros dispositivos digitales desde hace un año para optimizar tiempo y eficiencia en el trabajo. ¿Cuál es nuestra respuesta frente a la IA? ¿Seguiremos con laptop y redes sociales solo para chatear, reforzar narcisismo y recreación con TikTok? En poco tiempo, la IA se posicionará de la ciudadanía, las instituciones y la sociedad. La IA es útil y riesgosa. Con razonable cuestionamiento y pensamiento crítico podemos distinguir y valorar la validez y confiabilidad de la información producida por las RRSS y la IA. El escepticismo es necesario para pensar y dudar, contrastar y refutar, no aceptar fácilmente, reflexión objetiva, tamiz de la inferencia lógica y decisiones correctas.  La IA se parece a El aprendiz de brujo de Goethe y al Mito de Faetón: “nunca recurras a poderes que no puedes controlar”. El ciudadano es testarudo recurrente, no escucha advertencias. “Cualquier teléfono inteligente contiene más información que la antigua Biblioteca de Alejandría y permite a su propietario entrar en contacto instantáneo con miles de millones de personas de todo el mundo. Pero, con tanta información circulando a velocidades impresionantes, la humanidad se halla más cerca que nunca de la aniquilación”.