La **seguridad** europea se encuentra en un momento de encrucijada, con las tensiones geopolíticas exacerbadas por la guerra en Ucrania y la incertidumbre en la postura de Estados Unidos bajo la administración Trump. Este escenario ha impulsado a los líderes de las principales potencias europeas a buscar una estrategia coordinada que garantice la estabilidad del continente, ante el creciente temor de un conflicto prolongado y una posible escalada. La reciente reunión de urgencia en París, convocada por el presidente francés Emmanuel Macron, refleja la necesidad apremiante de abordar estos desafíos y definir el papel de Europa en el nuevo orden mundial. Se cumple el tercer aniversario de la invasión a gran escala lanzada por Rusia. La inversión de la Unión Europea en materia de defensa, según datos de la Agencia Europea de Defensa, ha aumentado significativamente en los últimos años, pero aún se encuentra por debajo de las expectativas de la OTAN. El debate sobre el financiamiento de la defensa europea, que se ha intensificado por las presiones de Washington para aumentar significativamente el presupuesto de la UE en la materia, se desarrolla en paralelo a la reunión de París.
Seguridad Europea
Los líderes europeos se reunieron para discutir el envío de armas a Kiev, la posibilidad de desplegar tropas europeas como garantes de la seguridad en la postguerra dentro de una llamada coalición de países voluntarios y la puesta en marcha de un plan de paz para Ucrania, según el reportaje de El País.
La propuesta más controvertida, la del despliegue de tropas europeas en Ucrania, ha generado un profundo debate y divisiones entre los líderes. Mientras Francia y el Reino Unido se han mostrado abiertos a la idea, Alemania, Polonia y España han expresado reservas, considerándola prematura o prefiriendo contribuir con otro tipo de apoyo logístico. Esta falta de consenso pone de manifiesto la dificultad de alcanzar una posición unificada en materia de defensa y seguridad, especialmente ante la ausencia de un claro respaldo por parte de Estados Unidos y la OTAN. El canciller alemán, Olaf Scholz, fue uno de los más críticos con la iniciativa, argumentando que se está discutiendo a espaldas de Ucrania y en un momento inoportuno.
En este contexto, la figura de Donald Trump emerge como un factor de incertidumbre. Su anuncio de conversaciones directas con Rusia para tratar de poner fin a la guerra en Ucrania, excluyendo a la UE, ha generado preocupación entre los líderes europeos, que temen quedar al margen de las negociaciones y ver debilitada su posición en el escenario internacional. La necesidad de coordinar una estrategia europea se vuelve aún más urgente ante la posibilidad de que Washington cambie su enfoque y priorice sus propios intereses. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha subrayado la importancia de involucrar a Washington, afirmando que una garantía de seguridad estadounidense es la única manera de disuadir a Rusia de atacar a Ucrania de nuevo. Europa aún espera que Estados Unidos reconduzca su postura.




