Por Yessica Godoy Villanueva
El pasado 28 de julio, hemos conmemorado un aniversario más de nuestra independencia y de acuerdo a las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), las mujeres peruanas constituimos la mitad de la población total del país. En el año 2021, había 16 millones 641 mil mujeres y 16 millones 394 mil hombres. Tras 202 años de nuestra independencia, me pregunto: las mujeres, ¿somos realmente libres e independientes?
Según la investigación realizada por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) sobre el “Índice del Desarrollo Social de la Mujer y el Hombre en los Países de América Latina 2023”, se evidencia la amplia brecha (diferencia) de género que existe entre mujeres y hombres, de los 08 países que conforman América Latina, los hombres alcanzan un Índice del Desarrollo Social (IDS) promedio más alto que las mujeres, siendo Perú el país con menor IDS para las mujeres; quien registra la mayor brecha de género (20%) ubicándose en los últimos lugares de los países latinoamericanos.
Según el documento Perú: “Brechas de Genero, 2022: Avances hacia la igualdad de mujeres y hombres”, las mujeres constituyen la mitad de la población total del departamento de Huánuco, de un total de 758 mil personas, 375 mil son mujeres y 383 mil hombres.
En el Cuadro N° 01, se muestra una rápida radiografía de la situación de la mujer en el departamento de Huánuco.

La esperanza de vida de la mujer huanuqueña es 78.4 años en promedio, mientras que la masculina es inferior (73.0 años); si bien las mujeres viven más años, en general su calidad de vida se ve seriamente comprometida, ya que la mayoría carece de protección social o percibe montos bajos por concepto de jubilación o pensión de viudez.
¿Qué porcentaje del presupuesto asignado invertimos en la educación de la población femenina en Huánuco?
El analfabetismo es un poderoso factor en la perpetuación de la pobreza, la marginación y la exclusión social, al año 2021, el analfabetismo afecta a casi una quinta parte de mujeres de 15 y más años de edad del departamento de Huánuco y estas a su vez presentan niveles de pobreza altos, lo que evidencia que el analfabetismo y la pobreza van de la mano. Esto expresa que las mujeres no han tenido oportunidades para acceder a la escuela.
El empoderamiento de las niñas, adolescentes y mujeres es clave para romper con el ciclo de discriminación y violencia. Cuando una sociedad consigue que las mujeres en toda su diversidad alcancen su plena autonomía económica, física y política, asegura que se cumplan sus derechos en igualdad de condiciones.
La libertad de la mujer aumenta si ésta cuenta con mayor nivel de instrucción, ya que mejora su capacidad de crítica, reflexión y acción para cambiar su condición y aumenta su acceso a información. Una mujer con más educación tiene mayores posibilidades de disfrutar de un trabajo decente, participar en el debate público, cuidar su salud y la de su familia; y otras oportunidades.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) que provee ayuda humanitaria y desarrollo a niños y madres en países en desarrollo, recomienda implementar las siguientes acciones para dar pasos firmes y sostenibles para erradicar las brechas de género:
1. Eliminar actitudes y prácticas culturales que perjudican a las niñas y adolescentes.
2. Eliminar la discriminación contra las niñas, adolescentes y mujeres en los ámbitos de salud, nutrición, educación y formación profesional.
3. Fortalecer sus conocimientos, capacidades, habilidades, desarrollando sus competencias, innovación y generando autoconfianza para que tengan la libertad, la información y el apoyo para tomar decisiones sobre su propia vida y actuar para hacerlas realidad.
4. Educar y fortalecer las competencias de las niñas y adolescentes para rechazar las relaciones sexuales forzadas.
5. Implantar estrategias para que los servicios de salud sexual y reproductiva lleguen a las adolescentes más vulnerables.
6. Fortalecer la colaboración intersectorial para abordar de modo eficaz los factores determinantes del embarazo en adolescentes.
7. Diseñar y gestionar políticas públicas que transformen las dinámicas de poder y las relaciones desiguales de género.
8. Diseñar proyectos y programas sociales sostenibles en gran escala para el cierre de brechas de género.
Cantemos todas juntas
¡¡¡Somos libres, seámoslo siempre!!!




