LAS COSTUMBRES DE NUESTRO PUEBLO

LA VOZ DE LA MUJER

Denesy Palacios Jimenez

19.08.24

Con gran beneplácito hemos podido observar, que diversas ciudades han celebrado la fundación española, cargada de programas con actividades que por supuesto se remontan a nuestros orígenes, es decir no solo se ha recordado la fecha fundacional, sino que ha sido motivo para exhibir las costumbres, danzas, música gastronomía, que sin lugar a dudas, nos hace uno de los países mas ricos en la diversidad cultural, cuyos orígenes se remontan a los orígenes de nuestra cultura andina, que se alimenta y se recrea con las tradiciones y costumbres de la colonia y la república.

Toda esta riqueza ancestral y cultural hemos podido observar en el aniversario de Huánuco, Piura, Arequipa, Huamachuco, coincidentemente en la quincena de agosto. Desde el homenaje a la patrona de la fiesta Virgen de la Asunción, que en Huamachuco se le conoce como la Virgen Alta Gracia, donde se mezcla el sincretismo religioso, es decir, la religiosidad impuesta en la época colonial, se amalgaman con las costumbres ancestrales. Es decir, las fiestas nacieron de un sentimiento religioso para honrar a Dios y a la Virgen y unir preceptos morales a la idea de su bondad y justicia; posteriormente abarcaron a los intereses públicos, donde las tradiciones populares cobran una connotación nacional, surge el recuerdo y memoria de los hombres y mujeres célebres, que han hecho historia en las diversas ramas del saber, así como en la defensa del territorio de nuestra patria.

Otro aspecto que he podido apreciar es la presencia de los negros. Y su participación en las diferentes fiestas y danzas que aún sobreviven, tratan de alguna manera de representar las épocas pasadas llenas de abuso, castigo y trato inhumano, obligados a llevar cadenas, sin que por ello perdieran la esperanza de ser libres, pidiéndole al Niño o al divino hacedor en sus cantos y lamentos la muerte para el descanso de su maltratado cuerpo y, es así como en el caso de Huánuco, llenan de colorido participando en las fiestas patronales de las localidades donde echaron raíces.

En Huamachuco, se celebra la festividad en homenaje a Tayta Pancho o San Francisco de Asís, pues los campesinos llaman así, cuenta la tradición, que los españoles al llegar a ese lugar de paso a Cajamarca preguntaron a los lugareños por su jefe y ellos le respondieron con la palabra “taita”, para referirse al más viejo que a la vez era el jefe de la tribu. Los españoles interpretaron incorrectamente y le llamaron Paita. La celebración de San Francisco es el 4 de octubre, y hasta ahora existe la costumbre de pintarse la cara y las extremidades de negro brillante o retinto. Aduciendo a un Negrito esclavo que salvo del tifus y a toda la población

Es la síntesis de los aportes de lo foráneo mezclado con lo nuestro; como el caso de la representación del Inca, cuyo varón viste hasta 14 polleras de diversos colores, y la contradanza, como una de las principales.

Igual pasa en Piura, donde bajan los chunchos de Huancabamba, toda esta riqueza admirable de los pueblos, es parte de nuestra cultura ancestral, que se resiste a morir, y que por supuesto nos trae a colación sus principios morales, y su gran hermandad, es decir trabajan duro todo el año, para poder celebrar estas fiestas patronales, e incluso las vestimentas que ostentan los campesinos no solo son llamativas y coloridas, sino que demandan gasto, pero hay que ver con la devoción que lo hacen y con la fe que el año siguiente les va a ir mejor. Bueno, todo ello podemos resumirlo en que los franciscanos promovían una cercanía a Dios a partir de la pobreza y la entrega al prójimo, cuanta enseñanza popular y cuanto amor nos transmiten nuestras costumbres, pues somos un pueblo de bien y muy solidarios.