La política comercial global experimentó un giro inesperado cuando Estados Unidos anunció una pausa en la imposición de nuevos aranceles a bienes provenientes de diversas naciones. Esta decisión se produjo tras la retractación del Presidente Trump respecto a gravámenes que habían generado considerable inquietud en los mercados internacionales. La Unión Europea, respondiendo a este cambio, también detuvo la aplicación de aranceles de represalia sobre importaciones estadounidenses, abriendo un espacio para la negociación y el diálogo.
Según el reportaje de The New York Times, esta tregua comercial se presenta en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que muestran pocos signos de disminuir.
A pesar de la pausa arancelaria con la UE, el gobierno de Estados Unidos mantuvo en vigor los aranceles existentes sobre el acero, el aluminio y los automóviles, así como el arancel base del 10% sobre casi todas las importaciones. Economistas advierten que las repercusiones totales de las fricciones comerciales entre Washington y Beijing podrían tardar semanas en manifestarse plenamente. La situación es particularmente delicada dado que China es el principal socio comercial de muchos países, incluyendo Japón y Corea del Sur, quienes dependen en gran medida de las exportaciones hacia el gigante asiático y los Estados Unidos.
La inflación en Estados Unidos mostró una moderación en marzo, aunque economistas sugieren que este respiro podría ser temporal, anticipando que los aranceles podrían reactivar las presiones sobre los precios. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 2.4% en el último mes en comparación con el año anterior, con una caída de los precios del 0.1% en el transcurso del mes. Es importante destacar que estos datos reflejan un período anterior a la entrada en vigor de la mayoría de los aranceles de Trump, incluidos los más recientes sobre China.
La reacción de los mercados financieros fue inmediata, con alzas significativas en las bolsas de Asia y Europa. Taiwán y Japón lideraron las ganancias, con incrementos superiores al 9%. Este repunte bursátil se produjo después de que el S&P 500 registrara su mayor ganancia diaria desde 2008, reflejando el alivio de los inversores ante la perspectiva de una menor escalada en la guerra comercial. Este escenario se da en un momento en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido sobre los riesgos de fragmentación económica mundial.
Mientras tanto, en China, las autoridades han instado a sus ciudadanos a prepararse para resistir las presiones de la administración Trump, aunque también se han observado esfuerzos de censura para evitar críticas a las medidas de represalia del país. China ha reiterado su disposición a dialogar con Estados Unidos, siempre y cuando el diálogo se lleve a cabo en un plano de igualdad y respeto mutuo. La situación ha generado debate en el país sobre la necesidad de un mayor enfoque en el consumo interno para compensar la posible disminución de las exportaciones.
Algunos países, como India, están viendo una oportunidad en la creciente disparidad de costos entre las exportaciones chinas y las propias hacia Estados Unidos. Con los aranceles sobre los productos chinos elevándose hasta el 125%, algunas empresas indias están apostando por un cambio más rápido en la producción hacia su territorio. La India ha implementado políticas para fomentar la inversión extranjera y mejorar su infraestructura logística, buscando posicionarse como una alternativa viable a China para las empresas que buscan diversificar sus cadenas de suministro.




