La trampa de la informalidad en Huánuco

Huánuco, como muchas otras regiones del país, se enfrenta a un problema persistente y perjudicial: la informalidad laboral. Este fenómeno no es solo el resultado de la ignorancia o el desconocimiento de los beneficios de operar dentro de un marco formal. Más bien, es la consecuencia directa de una serie de factores complejos, que van desde la inestabilidad política hasta la ineficacia gubernamental y la corrupción sistémica. Tal contexto ha obstaculizado el desarrollo de una industria sólida y sostenible en la región, sumiendo a sus habitantes en un ciclo de pobreza y precariedad laboral.

La falta de información y orientación para los microempresarios ha agravado este problema. Muchos carecen de contadores o asesores que los guíen hacia la formalización, lo que también les permitiría acceder a sistemas de seguridad social para sus empleados. La pandemia, la crisis económica y social, ha llevado al cierre de muchas pequeñas empresas, impulsando aún más a la gente hacia la economía informal.

Como resultado, una gran parte de la población se ve obligada a trabajar en condiciones precarias, recurriendo a empleos informales para subsistir, como evidencia la proliferación de trimóviles no registrados que circulan por la ciudad.

Recientemente, Flor Cruz Rodríguez, titular de SUNAFIL, visitó Huánuco para discutir las ventajas de la formalización laboral con empresarios locales. En estas reuniones, se destacó el papel crucial de entidades como la Cámara de Comercio en la facilitación de este proceso. No obstante, el esfuerzo por combatir la informalidad no puede recaer únicamente en un par de instituciones. SUNAFIL, SUNAT y el Ministerio de Trabajo deben coordinar esfuerzos y mejorar su acercamiento con la población, en lugar de mantener una actitud distante y burocrática.

En resumen, la informalidad en Huánuco es un problema complejo que requiere una solución integral. Las autoridades locales y nacionales deben trabajar en conjunto con las organizaciones empresariales para facilitar el acceso a la información y ofrecer incentivos reales para la formalización. Solo así podremos empezar a revertir esta crisis que afecta no solo la economía de la región, sino también la calidad de vida de sus habitantes.