La Soberbia No Es Gestion El Caso Antonio Jara
La Soberbia No Es Gestion El Caso Antonio Jara

La soberbia no es gestión: el caso Antonio Jara

En Huánuco, la figura del alcalde Antonio Jara se ha convertido en sinónimo de obstinación y falta de autocrítica. En lugar de asumir errores o responder con transparencia, insiste en defender una gestión que, a ojos de la ciudadanía, dista mucho de ser ejemplar. Lo más reciente ha sido una conferencia de prensa ofrecida esta semana en la que, con tono desafiante, aseguró que todo está “perfecto” en su gobierno. No presentó documentación alguna. Sólo palabras. Y un culpable: el Gobierno Regional de Huánuco (Gorehco).


Uno de los casos más comentados por la ciudadanía es la instalación de los llamados “rompemuelles Jara”. Si bien la reducción de velocidad es una necesidad ante el abuso de algunos conductores, el desorden y desproporción en la construcción de estos elementos viales ha generado más caos que orden. No hay señalización adecuada ni uniformidad. Algunos resaltos son tan elevados que perjudican gravemente a trimóviles y vehículos pequeños. ¿Dónde está la planificación?


El alcalde no reconoce fallas. Las omisiones son responsabilidad de otros. Según su versión, el Gorehco no entregó la documentación necesaria para proyectos como el muro de Santo Domingo o la alameda de la feria sabatina. Sin embargo, hasta hoy, la municipalidad no ha hecho pública la información de gastos vinculados a estas obras. Tampoco se han rendido cuentas sobre la inversión de la feria ni la compra de bienes. ¿Por qué tanto silencio?


Lo más alarmante no es solo la falta de documentación, sino la actitud confrontacional hacia la prensa. En lugar de responder a preguntas legítimas, Jara y su equipo suelen ofender y minimizar las críticas. El alcalde ha llegado incluso a poner en duda la capacidad de los periodistas para cuestionar su gestión, exigiendo que tengan “documentación suficiente”. Pero ¿no es acaso su obligación entregarla?


Las obras paralizadas, las decisiones apresuradas y la falta de diálogo con la ciudadanía definen el estilo de esta administración. La alameda inconclusa, el muro ignorado por consideraciones religiosas, y los rompemuelles que parecen improvisados, configuran una gestión marcada por la soberbia, más que por la eficiencia.


Huánuco es hoy la única ciudad del país cuyo centro histórico cuenta con medio centenar de rompemuelles instalados sin un criterio técnico visible. El alcalde podrá argumentar que no puede controlar cada vehículo en exceso de velocidad, pero sí puede —y debe— garantizar que su administración actúe con responsabilidad, transparencia y criterio técnico.


No se trata de perseguir culpables. Se trata de asumir responsabilidades. Los documentos de gastos deben mostrarse. Las decisiones deben explicarse. La ciudadanía, que eligió al alcalde, merece algo más que soberbia: merece respeto y rendición de cuentas.