La Semana Santa: Una celebración de fe y esperanza

La Semana Santa es una de las festividades más importantes para la comunidad católica en todo el mundo, y Huánuco no es la excepción. Después de los desafíos impuestos por la pandemia, la gente ha vuelto a las calles y a los templos para celebrar con fervor y devoción la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

A pesar de los obstáculos que ha traído consigo la crisis sanitaria, los fieles de Huánuco han demostrado que su fe es inquebrantable. En los distritos alejados y en los pueblos olvidados, las comunidades se han reunido para participar en las tradicionales escenificaciones del Vía Crucis, recordando el sacrificio de Cristo en la cruz.

La celebración y escenificación de la Semana Santa en Huánuco se remonta a más de cuatro décadas atrás, cuando el padre Oswaldo Rodriguez comenzó a escenificar la pasión y muerte de Jesús en la ciudad de Churubamba. Gracias a su dedicación y entrega, este acto religioso convirtió a Churubamba en un destino turístico, atrayendo a visitantes de todas partes.

En medio de la alegría y la devoción que caracterizan a la Semana Santa en Huánuco, es importante reflexionar sobre las bendiciones que recibimos cada día. Dios nos brinda un clima esplendoroso y una naturaleza rica en recursos, pero no siempre sabemos aprovechar estos dones de manera adecuada.

Es fundamental que, como comunidad, aprendamos a valorar y cuidar lo que tenemos, compartiendo con aquellos que más lo necesitan. La labor social del padre Oswaldo, quien continúa trabajando en favor de los pobres, los jóvenes y los ancianos, es un ejemplo inspirador de cómo podemos poner nuestra fe en acción.

La pandemia no ha logrado eliminar la fe católica en Huánuco; por el contrario, la ha fortalecido. La gente ha demostrado su capacidad para adaptarse y encontrar nuevas formas de celebrar y compartir su devoción. Esta resiliencia es un testimonio del poder de la fe y la esperanza en tiempos difíciles.

Mientras continuemos valorando nuestras tradiciones, apoyándonos mutuamente y viviendo nuestra fe con autenticidad, la religiosidad en Huánuco seguirá creciendo año tras año. ¿Cómo podemos, como individuos y como comunidad, contribuir a mantener viva la llama de la fe y la solidaridad en nuestro pueblo?