LA ROSA QUE SE CONVIRTIÓ EN ESPINA

Por Lic. Pablo César Orbezo Castañeda. (Escritor y ensayista)

Rosita era una chica muy asertiva, sencilla por fuera y complicada por dentro. Recuerdo que en la universidad discutíamos asuntos de la vida. Ella siempre ponía en el centro del debate como principio y final a Dios. Era tan devota que terminó echándome cuando no aceptaba su teoría. Decía que la palabra de Dios era la mejor medicina, y cuando le pregunté dónde estaba cuando la peste negra devoraba a la humanidad, no supo qué decirme. Cierto día, ella vino a la Facultad de Educación, como siempre con una Biblia en la mano, pero esta vez despeinada y con los senos descubiertos. Me quedé  mudo, al verla así le dije que se cubriera el cuerpo y me respondió: ¡Satanás! ¡Arrepiéntete! Mis amigos se reían. Gritaba: ¡Arrepiéntanse, la llegada del Señor está muy cerca, “¡ya viene el fin del mundo!” No podía entenderla en ese instante, pero fue una invitación a pensar. ¿Por qué existen Rosas hermosas que terminan convirtiéndose en espinas? En eso, unas amigas suyas de la Facultad de Enfermería se la llevaron al centro psiquiátrico. Insistía: -¡déjenme, no estoy loca! -¡todos se irán al infierno! De pronto se convirtió en alguien impulsiva, agresiva y violenta. 

Pocas semanas después había perdido la cabeza por completo. Fue triste ver a sus niños llorar y decir: ¡Mamita, ven a casita!  ¡Mamiiiiiiii! Ella era padre y madre para sus niños y ahora no los reconocía. Los pequeños no entendían lo que le ocurría a su madre. Se me cayeron muchas lágrimas y no pude contenerme.

Los especialistas no habían diagnosticado las causales directas de la situación, no podían ver más allá; no conocían la realidad de Rosita ni de lo que ocurría en su jardín, en su mundo interno y en su entorno. La vida, el amor y la felicidad habían perdido sentido y significado para ella desde que su pareja le abandonó. Estudiante de enfermería y con un futuro prometedor, se preparaba para salvar vidas. La falta de apoyo la llevó  a trabajar y descuidarse tanto de su hogar, de sus hijos y de sus estudios. Tenía un objetivo y una meta, pero la falta de regulación emocional y superación del abandono de su pareja la sumergieron en una profunda depresión que terminó refugiándose en la religión que no le brindaba el tratamiento adecuado para la extinción de las experiencias negativas, a tal extremo de que solo la condujo semanas después a un terrible derrame cerebral y falleció muy joven. ¿Pudo haberse evitado tal tragedia? ¿Fue una causa económica, psicológica, religiosa que acabó con la vida de Rosita? Claro está.

Muchas personas no logran superar el abandono de su pareja y tienden a sumergirse en una terrible depresión y suicidio; se refugian en las drogas, fanatismos, religión y terminan perdiendo el sentido y significado de la vida, el amor y la felicidad por completo. Esto le ocurrió a mi amiga. Una Rosa inocente, no supo superar el abandono de su pareja y las burlas del mundo de ser una madre soltera. Ella perdió sus sueños por otros sueños y paraísos. Si tan solo hubiera tenido bien claro sus metas quizá no hubiera ocurrido tal cosa; es que a veces escuchamos decir por ahí -¡el fin del mundo ya está aquí! -¡Jesús vendrá de noche como un ladrón! Claro, seguramente vendrá de noche a meterse en tu cama, -digo en tus sueños, y llevarte en el paraíso como se la llevó a Rosita. El mundo está lleno de mitos y leyendas. El mundo, es una construcción social, porque, en cada época histórica, cada individuo, construye y se destruye con sus propios estereotipos y leyendas. Lamentablemente, Rosita construyó su propia leyenda de muerte y alguien más la ayudó en nombre de Dios, ¿Qué hubiera hecho usted en lugar de Rosita? ¿Qué leyenda hubiera construido?