En el acontecer político diario apareció la sombra de la revocatoria como una amenaza para las autoridades de Huánuco. Un ciudadano presentó la solicitud ante la ONPE argumentando el incumplimiento de promesas electorales tanto del presidente regional como del alcalde de la provincia. Este argumento no es un delito como el nepotismo, hurto, corrupción, etc., que sí, son graves y la ley los sanciona, mas no el incumplimiento de promesas electorales.
Detrás de esta figura democrática están intereses mezquinos, egoísmos y hasta venganzas políticas, pero, para que la revocatoria se concrete, el camino es largo y significa una buena inversión y disponibilidad de tiempo para la recolección de más de 150 mil firmas, que lo único que van a conseguir, es paralizar las obras y retrasar el desarrollo de Huánuco.
Pero también será una llamada de atención al ineficiente trabajo que realiza el Ing. Alva al frente del Gobierno Regional, al escaso cuadro de técnicos y asesores que tiene y a los que solo los rota en las diferentes gerencias y subgerencias como si fueran los únicos que se tiene en este pueblo y no hubiera más profesionales capacitados. ¿No es acaso una jalada de orejas para sus oídos sordos y por haberse alejado de su pueblo que lo eligió?; no dialoga y da la impresión que sus problemas son más grandes de lo que habría pensado, que el gobierno de Humala no lo ayudó con recursos pese a que muchas veces acudió a él para pedirle apoyo. Ante los grandes problemas, no da la cara y son sus gerentes que tratan de explicar lo inexplicable.
El pueblo no nota las obras que realiza porque simplemente su oficina de imagen, es para él, como el deporte: la última prioridad, según sus palabras. Cuidado que puede convertirse en esclavo de sus palabras.
Hay que pensar también que, ¿acaso hay otra persona que en la sombra maneja la institución? ¿Es tan fuerte la influencia de sus familiares? Esta situación lo debe manejar de una manera que debe cambiar su actitud pasiva por la de un político.



