La Reserva Federal, bajo la dirección de Jerome H. Powell, adopta una postura cautelosa frente a la agenda económica de Donald Trump, priorizando el “efecto neto” de las políticas que se implementen. En un contexto de alta incertidumbre sobre la dirección económica futura, la Fed recalca que no tiene prisa por modificar las tasas de interés, esperando una mayor claridad en la evolución del panorama. Esta actitud se produce en un momento en que el crecimiento económico global muestra señales mixtas, con algunas regiones enfrentando desafíos y otras experimentando una expansión moderada.
Según la investigación publicada por The New York Times, Powell hizo hincapié en la necesidad de discernir entre “la señal y el ruido” en los datos económicos entrantes. La declaración subraya la complejidad de la situación y la necesidad de un análisis cuidadoso antes de tomar decisiones sobre la política monetaria.
Powell puntualizó que la Fed podría mantener una política restrictiva por un período prolongado si la inflación se mantiene persistente y la economía demuestra fortaleza. Esta estrategia refleja una preocupación por controlar las presiones inflacionarias, incluso si eso implica un ritmo de crecimiento más lento.
Por otro lado, Powell también señaló que la Fed está preparada para flexibilizar su política en caso de que el mercado laboral se debilite más de lo anticipado o si la inflación disminuye rápidamente. Esta flexibilidad demuestra que la Fed está atenta a los riesgos a la baja para la economía y dispuesta a actuar para mitigarlos.
En un evento paralelo, la gobernadora de la Fed, Michelle Bowman, complementó las declaraciones de Powell, indicando que el mercado laboral y la actividad económica ganarán mayor importancia en las discusiones de política a medida que la inflación se acerque al objetivo del 2% fijado por el banco central. Sus comentarios sugieren una evolución en el enfoque de la Fed, que dará más peso a las condiciones del mercado laboral y al crecimiento económico una vez que la inflación esté bajo control.
Se espera que la Fed mantenga las tasas de interés estables en el rango de 4.25% a 4.5% en su reunión del 18 y 19 de marzo, prolongando la pausa iniciada en enero. Sin embargo, las decisiones posteriores podrían ser más desafiantes, especialmente si la economía se debilita y las presiones sobre los precios aumentan, tal como temen algunos economistas. Este escenario podría obligar a la Fed a tomar decisiones difíciles para equilibrar sus objetivos de inflación y empleo.
Cabe destacar que la economía estadounidense ha mostrado una resiliencia notable en los últimos meses, a pesar de las preocupaciones sobre una posible recesión. El gasto del consumidor se ha mantenido sólido, y el mercado laboral ha continuado creando empleos a un ritmo saludable. No obstante, persisten incertidumbres en torno a la inflación, las tensiones geopolíticas y el impacto de las políticas fiscales.



